Honduras
La sociedad danlidense ha reaccionado con temor debido a una nueva oleada de “pinturas” en las paredes, que podrían anunciar la reaparición de las maras y pandillas, actividad que se daba por erradicada en todo el departamento de El Paraíso.
Durante las últimas semanas, numerosas paredes de negocios y viviendas particulares, especialmente en el centro de Danlí, han empezado a aparecer manchadas con extrañas leyendas y dibujos que nunca se habían visto en la ciudad y que, según los entendidos, no corresponden con el lenguaje convencional que han utilizado tradicionalmente los pandilleros.
Juan Francisco Sosa, coordinador departamental de la Dirección General de Investigación Criminal, con sede en Danlí, dijo que los operadores de justicia de la ciudad y las autoridades civiles están preocupadas por la reaparición de las pinturas murales y que ya se ha integrado un equipo de trabajo para estudiar ese fenómeno.
“En apariencia esas pintas contienen mensajes de las barras bravas de los equipos de fútbol, pero en realidad merecen un estudio profundo porque pandilleros y mareros han disfrazado su lenguaje para despistar a las autoridades y también confundir a los ciudadanos”, aseguró el investigador.
Sosa dijo que desde que se pusieron en vigor los artículos 331 y 332 del Código Penal para combatir el delito de asociación ilícita, los pandilleros han dejado de tatuarse, empezaron a vestirse de forma diferente y abandonaron su anterior lenguaje de muerte y terror para adoptar uno menos evidente, por ello es urgente analizar las manchas en las paredes de los comercios y las viviendas de Danlí.
Están retando al gobierno
Entre 2000 y 2005 llegó a identificarse en Danlí hasta cinco maras juveniles, algunas de las cuales eran muy violentas y llegaron a provocar muertes, pero desde hace unos tres años el fenómeno se considera extinguido en la zona, así que la aparición de nuevas leyendas en los muros ha despertado rápidamente la preocupación de la ciudadanía.
Hasta ahora ninguna persona ha sido detenida por la nueva oleada de pintas, pero en los medios locales de comunicación se asegura que las leyendas son grabadas a la medianoche y en horas de la madrugada por una banda de adolescentes y niños, con lo que se busca evadir la acción de la ley sobre los autores intelectuales de ese desafío a la autoridad.