Honduras
Carlos Rivera Alfaro lo dio todo por salvar a sus semejantes. No importó el cansancio ni el frío de la noche del viernes 12 de diciembre, su único deseo era salvar a los niños que gritaban y lloraban en el bus accidentado.
Carlos fue enterrado ayer en Cofradía en medio del dolor de su familia, quienes aún no asimilan la muerte de un hombre que luchó por ellos.
Su sueño de formar a sus hijos para que fueran a la escuela y colegio no se cumplirá.
Ahora su esposa tiene que enfrentar la realidad sola.
Carlos, el hombre valiente que rescató a 4 niños y dos adultos es recordado como un hombre que se olvidó de sí mismo para ayudar al prójimo y por salvar vidas encontró la muerte.
Último adiós
A las 10:30 de la mañana se le dio el último adiós a Rivera. Su esposa Marisela Pineda, sus tres pequeños hijos: Carlitos 4, Sandrita 3 y el recién nacido de apenas un mes sin entender lo que ocurría despidieron a su padre en el cementerio de Cofradía.
Las lágrimas afloraron en el rostro de sus familiares. Isabel, con su pequeño en brazos, recordó lo que ocurrió esa noche. “Carlos estaba acostado, escuchamos un gran estruendo. Él se levantó cuando escuchó los gritos y el llanto de los niños.
Solo me dijo: voy a ir a ver en qué ayudo. Yo le pedí que no se fuera, pero no me hizo caso. Siempre se preocupaba por los demás. Yo me quedé en la casa y pasados unos minutos me avisaron que había muerto” dijo.
En su lucha por salvar a los pasajeros del bus de Cofradía, Carlos perdió la vida cuando un cable de alta tensión le rozó y no le permitió salvar a otro niño.
Ahora su esposa y sus tres hijos quedan en total abandono.
“Pedimos a las autoridades, al Gobierno que nos den una mano. Quedamos en la calle, tengo tres niños que no sé cómo los voy a mantener”, manifestó desconsolada su esposa.