Honduras
Después de varias semanas de calma, la mañana de ayer se reportó otra muerte en la PenitenciarÃa Nacional Marco Aurelio Soto.
El recluso José Mauricio Serrano Murillo, de 28 años y originario de Talanga, Francisco Morazán, pereció la mañana de ayer de un severo golpe en la cabeza que recibió en circunstancias que están en proceso de investigación.
En horas de la mañana, en la dirección del reclusorio se recibió la información de que en uno de los módulos habÃa un presidiario herido, por lo que de inmediato se movilizaron unos policÃas y lo trasladaron a la clÃnica que funciona en el recinto.
Tras ser ingresado, el personal médico confirmó que ya habÃa expirado, por lo que las autoridades procedieron a llamar a las autoridades competentes para el reconocimiento legal.
Mientras tanto, un equipo de la Unidad de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) inició las averiguaciones de rigor con el fin de determinar si se trata de otro crimen.
El informe que recibió el director del penal, subcomisario de policÃa Edwin Mayes RÃos, es que en horas de la madrugada el interno dormÃa en la segunda planta de una tarima en el módulo Procesados 2 y que, de repente, se cayó de manera accidental, golpeándose la cabeza.
Hasta el momento, dijo, manejamos que fue accidental, pero seguiremos con las investigaciones pertinentes para descartar del todo que la muerte fue violenta.
El cadáver del infortunado fue trasladado a la morgue de Medicina Forense, donde el mediodÃa de ayer se estaba a la espera de los dolientes para el respectivo retiro.
Antecedentes
De acuerdo con los datos que maneja el centro de cómputo del principal centro penitenciario del paÃs, Serrano Murillo ingresó a prisión el 3 de junio del presente año por el delito de posesión y tráfico de drogas en perjuicio de la salud del Estado de Honduras.
Él enfrentaba un proceso en el Juzgado de Letras Penal de Talanga, pero aún no habÃa sido sentenciado.
Con Serrano Murillo, la cifra de muertes se incrementó a 38 y en la mayor parte se ha confirmado que hubo mano criminal, mientras que otros decesos se reportaron como indeterminados.
A raÃz de las medidas de seguridad que se implementaron al asumir el cargo el oficial Mayes RÃos, en esta cárcel se frenaron los crÃmenes por varias semanas, ya que el último hecho violento se reportó el 11 de agosto cuando BenjamÃn Ovidio Serrano Barralaga apareció sin vida con un certero balazo en la cabeza.
Con el arribo de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el alto mando de la Dirección General de Servicios Especiales Preventivos (DGSEP) giró instrucciones para que se redoble la seguridad.