Honduras
La inocencia les ha marcado la vida para siempre.
Dos niños permanecen ingresados en la sala de ortopedia pediátrica del hospital Materno Infantil tras haber manipulado armas de fuego y municiones durante la temporada de Navidad.
El primer caso se produjo en Concepción, Intibucá, al momento en que Luis Alonso Mejía Milla, de 10 años, acompañaba a varios familiares adultos en la cacería de animales.
El menor, sin percatarse del peligro al que se exponía, se ofreció a sostener una escopeta mientras uno de sus acompañantes descendía por una vereda, sin imaginar que bastarían segundos para convertirse en víctima de la fatalidad.
“Yo me ofrecí para sostener el arma, porque donde andábamos era muy difícil el paso, pero al momento en que me la dieron la solté y pegó en el suelo, en eso se disparó y me dio en la mano”, explicó Mejía.
El explosivo le dañó dos dedos de la mano derecha, por lo que fue necesario intervenirlo de forma inmediata, según los especialistas, el daño en sus dedos era total por lo que fue imposible una reconstrucción.
“Gracias a Dios que el tiro me lo di en la mano derecha, porque yo escribo con la izquierda”, relató con inocencia el menor.
En la actualidad el niño permanece hospitalizado ya que aún requiere de cuidados especiales, pero producto de su recuperación será dado en alta en los próximos días.
Otros casos
En la cama número 6 de la misma sala se encuentra interna Esther Abigail Vásquez Izaguirre, de 8 años, la niña, luego de jugar a las escondidas con sus hermanitos decidió, buscar algún juguete en una bodega de su hogar.
La búsqueda de Esther al final dio como resultado una tragedia. Y es que según la pequeña, se encontró un cartucho de escopeta que describe como “una ruedita de color café”, la que tomó con su mano derecha y la lanzó contra una piedra, la bala explotó causándole daños en su mano izquierda.
El hecho se registró en la comunidad de Quebrada Larga, Jamastrán, desde donde fue trasladada para ser intervenida.
En el principal centro asistencial también se registraron dos niños víctimas de balas perdidas, entre ellos José Villalta de 16 años, residente en la colonia Villanueva, lugar en donde se produjo el suceso.
El adolescente se recupera en la sala de Cirugía Pediátrica del Materno Infantil, luego de haber sido sometido a una cirugía la cual fue un éxito.
En la lista de víctimas por balas perdidas las autoridades policiales registraron la muerte de dos personas durante las fiestas de fin de año.
Las estadísticas del hospital también registraron 5 heridos por arma de fuego, todos ellos entre las edades de 15 a 19 años.