Honduras
Las carreteras del país están teñidas de luto por enésima vez. Fue una tragedia sangrienta y conmovedora.
Otra “rastra de la muerte” terminó con la vida de ocho miembros de una familia, tres niños y cinco adultos, al arrollar al vehículo en que viajaban con dirección a la capital procedentes de Santa Bárbara, en la carretera que conduce al norte del país, a la altura de Amarateca.
Del aparatoso percance solo logró sobrevivir una niña de 7 años, quien se encuentra en estado crítico en el hospital Materno Infantil.
Las víctimas mortales: Héctor Demetrio Martínez (60), su compañera de hogar Santos Asunción Paz Padilla (52), sus hijas Nolvia Leticia y Oneyda Patricia Martínez Paz (27 y 30) y su yerno Álex Pérez Caballero (33), así como sus nietos Bryan Pérez Martínez (10), Edy Alexánder Pérez Martínez (13) y Johny Fernando Pérez Martínez, de 18 meses de nacido, mientras que la sobreviviente es la niña Johana Martínez Paz.
Siete de los fallecidos eran originarios de Manto, Olancho, y residentes en la colonia Brisas de Olancho de Comayagüela; solo Pérez Caballero era oriundo de Las Vegas, Santa Bárbara, según confirmaron los dolientes.
Los infortunados viajaban en un automóvil marca Isuzu, tipo pick up, color rojo vino, con placas PAX-2101 y conducido por Pérez Caballero.
A la altura del kilómetro 22, cerca del puente sobre el río del Hombre, fueron arrollados de manera aparatosa por una rastra.
La matrícula del pesado automotor es AAK-6704 y pertenece a la empresa de transportes Alejandro. Era manejada por el joven Denis Geovanny Hernández Escobar, de 28 años.
El pesado automotor bajaba por la pendiente cargado de láminas de zinc y con fallas en el sistema de frenos. Adelante de esta unidad se transportaban en el liviano vehículo los ahora occisos.
Al llegar a una curva, la parte trasera del tráiler impactó en el pequeño automotor, que circulaba adelante, pasándole por encima y arrastrándolo algunos metros.
El cargamento de láminas se desprendió y quedó esparcido por la cuneta tras pasar por encima de los ocupantes del pick up.
El conductor del vehículo pesado se detuvo a pocos metros del puente del río del Hombre.
El auto pequeño quedó convertido en un amasijo de hierro retorcido, arrimado a un paredón con tres cuerpos aprisionados en la cabina y los cinco restantes tendidos en la orilla de la calzada.
Agentes de la policía se movilizaron de inmediato al lugar de la tragedia y pidieron apoyo de los cuerpos de Socorro, pero cuando los paramédicos llegaron confirmaron que solo Johana estaba viva y la trasladaron al hospital Materno Infantil.
De manera preliminar, los policías fueron informados de que el motorista se había escapado en otro cabezal, por lo que montaron un operativo en la posta de El Durazno.
La confusión la generó el mismo conductor que ocasionó el accidente, ya que fue detenido por los policías, pero les aseguró que viajaba de jalón y se identificó como Alexis David Flores.
Fue hasta que llegó un equipo de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) que el detenido confesó que era el motorista, entregó la licencia de conducir que tenía escondida en un zapato y se confirmó que el verdadero nombre es Denis Geovany Hernández, por lo que fue trasladado a la Dirección Nacional de Tránsito (DNT).
Al filo de las 2:30 de la tarde, empleados del Ministerio Público y la DNIC procedieron a realizar el reconocimiento de los cadáveres, actividad que se prolongó hasta las 5:15 debido a lo difícil que resultó para los elementos del cuerpo de bomberos sacar los tres cuerpos que quedaron atrapados en la cabina.
Algunos de los fallecidos quedaron irreconocibles debido a la magnitud del fatal impacto, que desfiguró sus rostros y otras partes del cuerpo.
El trágico percance
Después de la 1:00 de la tarde, cinco teléfonos celulares timbraron, pero ya nadie los contestó y eso creó un presentimiento en la familia de que algo trágico había ocurrido durante el regreso de los infortunados con procedencia de Las Vegas, Santa Bárbara.
Agustín Martínez, hermano de Héctor Demetrio, relató que él, su esposa y los otros familiares viajaron el pasado martes a aquella comunidad a visitar a su hija Oneyda Patricia y al resto de la familia.
Ayer en horas de la mañana partieron de regreso a la capital en el carro de Pérez Caballero junto a su hija y sus tres nietos, que decidieron venir a dejarlos hasta su casa.
A las 10:00 de la mañana, don Agustín se comunicó por teléfono con su hermano, quien le manifestó que venían por la cuesta de la Virgen, Comayagua, sin embargo, transcurrieron las horas y al ver que no llegaban los familiares determinaron ir a buscarlos a la carretera, para lo cual contrataron un taxi.
Pese a que la noticia había sido difundida por los medios de comunicación, se enteraron de lo ocurrido hasta que llegaron al lugar de la desgracia y verificaron que sus parientes estaban muertos.