Honduras
La pequeña Nahomi Contreras, de tres años, ha regresado al cielo. Al lado de Dios, donde nada ni nadie la podrá maltratar.
Este angelito perdió la vida ayer luego de someterse a un intervención quirúrgica para salvarla de la herniación cerebral que se le formó luego de recibir una salvaje golpiza.
Madre confiesa
La mujer que le dio la vida fue la misma que se la quitó. Paola Bejarano, madre de Nahomi, confesó ayer ante la fiscalía de turno que fue ella quien le propinó la golpiza a su hija y no la empleada doméstica, tal y como había argumentado en un principio.
En la declaración, la desalmada mujer reconoció que “le estrellé una silla en la cabeza”.
Cinco horas antes de haber confesado ante la fiscalía de turno que había sido ella quien le había dado la golpiza, juraba ante Dios que ella y su esposo eran inocentes.
“Yo soy inocente, no la maté, estuve con mi muchachita en todo momento, si fuera culpable me hubiese fugado.
Ante Dios, por el inmenso amor que le tenía, no le hice daño, mi único error fue haber contratado a esa mujer para que cuidara a mis hijos sin saber de dónde era”, decía Bejarano con lágrimas en su rostro.
Julio Contreras, abuelo de la pequeña, a quien el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa) le dio hace dos años y medio la custodia de Nahomi, lucía consternado al conocer el fallecimiento de la menor.
Contreras recibió la custodia de la infante porque su hijo y su nuera no estaban aptos para criarla, pues consumían droga.
“Me duele lo que le ha pasado a mi niña; vivíamos en Tegucigalpa, era dulce, tierna y cariñosa, jamás me imagine que haberla mandado a pasar la Navidad con sus padres le costaría la muerte”, señaló Contreras.
El padre de la infante admitió que él consumía drogas junto a su esposa.
Sin embargo, antes de que Paola confesara, señaló: “nos rehabilitamos, trabajamos y asistimos a una iglesia.
Una vez se constató la muerte de la menor, la policía procedió a detener a sus padres y al abuelo en las afueras del hospital para interrogarlos.
Al responsable de la muerte de Nahomi le espera una pena de 15 a 20 años de reclusión.