Honduras
Aquellas frases bonitas y románticas con las que la enamoró se convirtieron, dos años después, en punzantes heridas que casi acaban con su vida.
Las heridas en el cuerpo de Santa María Hernández apenas han dejado de sangrar, pero los recuerdos de la trágica mañana del jueves de la semana anterior son los que aún la atormentan.
La hacen revivir los momentos de agonía que sufrió luego de recibir varios machetazos en sus pies, mano derecha y cuello.
Y es que el hombre que tiempo atrás le prometió hacerla feliz hoy la mantiene a punto de quedar discapacitada.
“En realidad estoy viva por milagro de Dios, porque mi marido, luego de matar a mi cuñado, se ensañó con mi cuerpo”, dijo Hernández.
La joven mujer permanece interna en la sala de observación de emergencia del hospital Escuela, y aún se desconoce si podrá recuperar sus extremidades.
Los médicos han programado su cirugía para hoy, pues representa un caso complicado ya que ambos pies apenas quedaron prendidos por retazos de piel, luego de que su esposo, José Santos Rivera, incrustara el filo del machete con saña -una y otra vez- en el cuerpo de su compañera de hogar.
Rivera, minutos antes, también le había arrebatado la vida a Mario Padilla, cuñado de Santa, quien falleció en instantes porque recibió un certero filazo en el cuello de manos del enloquecido hombre, pues intentaba defender a Santa.
El enloquecido asesino, al matar a Padilla, dejó huérfanos a cuatro niños, los hijos que había procreado el ahora occiso con Ramona, hermana de Santa, quien fue la única que se escapó del ataque.
“A mí me quiso dar un machetazo, pero me tiré hacia atrás y luego salí corriendo.
En ese momento, Santos miró a Santa María que corría por entre los matorrales con su niña de 8 meses en los brazos y salió tras de ella”, recordó Ramona.
El enloquecido hombre, luego de dejar mortalmente herida a la mujer, se dio a la fuga, sin que hasta el momento las autoridades policiales realicen su captura.
Otras víctimas
Según Santa, durante dos años de matrimonio soportó patadas y puñetazos porque el agresor era muy celoso, situación por la cual había decidido separarse, sin imaginar que esta decisión la llevaría a una cama de hospital.
En menos de 13 meses se ha reportado que seis mujeres han sido macheteadas por sus maridos, quienes bajo los efectos del alcohol y las drogas las han dejado mutiladas.
La familia de Santa en la actualidad clama por justicia y que se logré la reclusión del victimario, ya que temen que de no ser capturado pueda regresar para acabar con las sobrevivientes.
También solicitan ayuda para que los niños que quedaron sin padre puedan continuar sus estudios.