Honduras
Los restos de un hombre de nacionalidad hondureña, cuya identidad no fue dada a conocer, fueron encontrados en el interior de una maleta en un área verde del barrio Benimaclet de la ciudad de Valencia, en España.
El hallazgo se produjo el pasado martes 20 de enero en horas de la tarde-noche.
La noticia del horrendo crimen conmocionó a todo el país y de inmediato las autoridades comenzaron las investigaciones inicialmente para identificar a la víctima hasta ese momento desconocida.
Sin embargo, ayer en horas de la mañana, agentes del grupo de homicidios comenzaron a resolver el caso, cuando una chica de 21 años, también de nacionalidad hondureña llegó a una comisaría de Valencia a denunciar la desaparición de su novio.
La joven facilitó el nombre de su pareja y su descripción física. Todos esos datos pusieron en alerta al agente que estaba tomando la denuncia y avisó de inmediato al grupo de Homicidios.
El agente continuó tomándole declaración y, al preguntarle por qué había tardado cuatro días en acudir a denunciar la desaparición, la chica explicó que su madre y padrastro le habían sugerido que no acudiese a la policía alegando que su novio estaba metido en un asunto delictivo.
De hecho, la joven agregó que estaba muy preocupada porque su madre le había contado que su novio se había ido el mismo domingo al País Vasco para realizar una entrega “de algo ilegal”, trabajo por el que supuestamente le iban a pagar 20.000 euros.
Agentes de la policía se trasladaron inmediatamente al domicilio de la madre de la joven, una mujer de 40 años, quien convivía con su pareja, un hombre de 25 años, ambos de nacionalidad hondureña.
Poco después se producía la detención de la pareja sospechosa del crimen. La hija, sin embargo, no fue arrestada, ya que desconocía los hechos.
Tanto es así, que cuando se produjo el asesinato -el martes por la mañana-, ella estaba trabajando, por lo que en la casa solo estaban su novio, de 32 años, su madre y su ex amante y actual padrastro.
Todo apunta a que la mujer y su amante mataron al hombre, limpiaron la escena del crimen y luego se deshicieron del cuerpo al filo de las dos de la tarde.
El resultado de la autopsia no arrojó dudas. El hombre sufrió lo indecible en sus últimas horas de vida. Presentaba seis cuchilladas y claros signos de tortura.
El cuerpo fue doblado y colocado en posición fetal para introducirlo dentro de la valija.
Sus homicidas utilizaron cinta adhesiva para encorvar el cadáver con los brazos pegados al cuerpo. Luego abandonaron la maleta con los restos humanos.
Inspección ocular
Por la tarde, el equipo de inspecciones oculares de la policía científica se desplazó al domicilio en el que residían las dos parejas, en Valencia, y realizó un minucioso examen del piso en busca de pruebas del crimen.
Los agentes encontraron restos de sangre humana -casi con toda seguridad, de la víctima, aunque eso deberá determinarlo el análisis químico- y otras evidencias relacionadas con el homicidio.
Sin embargo, no fueron encontradas las armas homicidas que se creen son un cuchillo o punzón.
Asimismo, tomaron muestras biológicas para aislar el ADN del fallecido y constatar la afirmación de la joven de que residía con ellos en la misma vivienda.
La policía aún descubrió más cosas. Según se desprende de los interrogatorios, había existido un extraño triángulo sentimental entre los implicados.
Al parecer, la mujer que denunció la desaparición de la víctima había mantenido una relación con el novio de su propia madre, y la progenitora, a su vez, con la pareja de su hija.