Honduras
El robo de un teléfono celular fue el inicio de una pesadilla para la familia Gómez.
Al día siguiente, una persona llamaba a la casa preguntando por el doctor, “contesté y no me pareció extraño porque era común que llamaran a mi esposo, respondí que no se encontraba y sin proponérmelo terminé conversando con la persona”, relata una mujer de quien por seguridad se omite su nombre.
“Me dijo que era amigo de mi marido pero que no se acordaba de su apellido, y cuando supuestamente yo le recordaba que era Gómez, el tono de voz que había sido amable hasta ese momento, cambió drásticamente, con palabras soeces e insultos me dijo que ya tenía todos los datos de mi familia y que si no le entregaba 50 mil lempiras nos mataba”, agrega.
Las llamadas continuaron para el resto de la familia, los delincuentes tenían en su poder el celular en cuyo directorio telefónico estaba el número del “doctor” y al comprobar que su apellido era Gómez, comenzaron a llamar a cuanta persona con dicho apellido encontraron en la agenda del móvil.
La familia entró en pánico cuando los extorsionadores les mencionaron que conocían su casa y hasta nombraron la colonia donde residen.
“Por temor tuvimos que abandonar nuestra casa y alquilar otra, y claro cambiar los números de teléfono, pero vivimos atemorizados y más aún cuando suena el teléfono”, confiesa.
Extorsiones por recargas
En el caso de “Esteban”, las extorsiones comenzaron después que visitara a una persona en la prisión.
De buena fe le proporcionó un su número de celular al recluso. Días después vino la llamada, “me dijeron que enviara 5 mil lempiras en recargas telefónicas a ese número y que si no lo hacía me iba a ir mal”, señala.
“No le tomé importancia, y al siguiente día estaban llamando de nuevo, esta vez me dijeron que sabían a que me dedicaba y me hablaron de mi familia, por lo que interpuse la denuncia ante la policía y tuve que cambiar mi número”, establece “Esteban”.
Las extorsiones telefónicas, han mostrado un alarmante incremento en los últimos meses.
El jefe de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) Francisco Murillo López, señaló que tras el delito están reclusos, mareros y delincuentes comunes.
El jefe policial exhortó a las víctimas de extorsiones a que acudan a la autoridad competente, porque al recibir la denuncia se les ponen grabaciones que la policía tiene en su poder y que, casi siempre se trata de la misma voz.
Aseguró que por tal razón, le dan instrucciones a las personas de no seguir contestando llamadas de esta naturaleza; que pongan la denuncia en la policía para que le den seguimiento al caso, porque obedeciendo las directrices los maleantes dejan de llamar.
Técnicas usadas
Confió que los extorsionadores tienen como técnica seleccionar 50 personas en un día y saben que, por lo menos 10 van a caer, “estamos hablando de 100 mil lempiras.
Aseguró que lo mismo pasa con las recargas telefónicas, por lo que los ciudadanos no deben dejarse intimidar.
Confió que se han presentado casos en que los delincuentes pidieron dinero y se hicieron los pagos, pero que equipos de la DNIC realizaron trabajos de entregas vigiladas y así han logrado detener a la persona que llega a recoger el dinero.
El último caso fue en Nacaome, Valle, donde a una persona le estaban pidiendo 50 mil lempiras, se hizo la entrega y allí se capturó a dos implicados en el hecho delincuencial.
Confirmó que a partir del año pasado, hasta la fecha han desarticulado por lo menos cinco bandas, incluida una de San Pedro Sula.
Advirtió que en la mayoría de los casos los delincuentes sacan información de las guías telefónicas, de los periódicos o de teléfonos celulares robados y que les gusta seleccionar más a las mujeres, por considerar que son presas fáciles de una extorsión.
Nosotros hemos demostrado con hechos, apuntó, que si a una persona le sacan una recarga por dos mil lempiras, la siguiente semana la llaman para exigirle cinco mil lempiras en efectivo, porque saben que es una víctima fácil.
DNIC: 90% de las llamadas son intimidatorias
El jefe de la DNIC Francisco Murillo López asegura que, generalmente, las llamadas realizadas por extorsionadores son intimidatorias con el único fin de lograr el pago de una suma de dinero y que el 90 por ciento solo son amenazas por la vía telefónica.
El oficial dijo que una forma de intimidar a la gente es que los maleantes les aseguran que conocen a toda la familia, cuantos miembros son, sus ingresos, en qué escuela estudian sus hijos, es decir, que le dan todo un panorama.
Posteriormente, le dicen a la persona que les han pagado para matarlos, pero que la situación pueden arreglarla con el pago de una cantidad de dinero.
En otros casos, según Murillo López, simplemente lo que hacen es pedir regargas telefónicas desde uno a tres mil lempiras y que, por lo general las llamadas provienen de los centros penales de acuerdo a lo que han investigado.
Contra extorsiones
1 Evite brindar datos personales y económicos en bancos de información.
2 No responda llamadas de teléfonos desconocidos, que le dejen mensaje.
3 Grabe números telefónicos y toda llamada sospechosa.
4 Cuelgue o solicite tiempo, luego consulte y planifique sus acciones.
5 Controle de inmediato su grupo familiar y verifique su situación.
6 Si realmente cree que se trata de una extorsión, acuda a la policía.
7 Inhabilite de inmediato o cambie su número o cuenta de correo.
8 Obtenga toda la información posible: voz, modismos, ambiente.
9 Si va a vender o alquilar no coloque su número en los anuncios.