Honduras
Doña Lastenia Maribel Bejarano extendió su mano en un intento de salvarle le vida a su hija, pero un camión sin frenos se la arrebató en un abrir y cerrar de ojos.
La estudiante de secundaria Yenny Gissela García Ochoa, de 17 años, falleció la mañana de ayer tras ser arrollada por un camión y la misma suerte corrió su acompañante Rodis Asael Urbina Acosta, de 18 años, quien expiró en el hospital Escuela.
El trágico percance ocurrió en la salida de la carretera que conduce al norte del país, a la altura de la colonia El Carrizal, frente a la gasolinera Esso, donde la señora Bejarano logró salvarse de milagro.
El protagonista de la tragedia fue un camión color blanco, marca Hino, placas PBV- 8892, que bajaba por la pendiente cargado de láminas de fibra de cemento, de cuyo conductor no se logró conocer el nombre, pero fue capturado por policías de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT) y puesto a la orden de la Fiscalía.
El fatal accidente
Eran las 6:00 de la mañana cuando Yenny Gissela salió de su casa ubicada en la colonia Fuerzas Unidas hacia el instituto del Valle, donde cursaba el segundo año de ciclo común.
La acompañaba su progenitora, quien se dirigía a su centro de trabajo, así como su amigo Rodis Asael, que iba a matricularse en el instituto Central Vicente Cáceres.
Pocos minutos después de bajarse de taxi caminaban por la acera para abordar otro automotor, escucharon el impacto del camión que colisionó en un pick up azul frente al plantel donde funcionó la gasolinera Dippsa El Carrizal y, luego, arrolló un turismo blanco con matrícula PCD-6294, por lo que ellos trataron subirse al barranco.
Solo la señora Lastenia pudo lograr su objetivo y se salvó de la muerte, mientras que los jóvenes no tuvieron tiempo porque el pesado automotor se los llevó de encuentro al subirse a la acera, ya que el conductor lo arrimó al barranco para detenerlo.
Agentes de la DNT que se encontraban en un punto de control en la salida del norte se comunicaron de inmediato con la Central de Comunicaciones de la Policía Nacional para que pidieran el apoyo de los cuerpos de socorro al verificar que el muchacho aún estaba vivo.
Equipos de rescate del Cuerpo de Bomberos y de la Cruz Roja llegaron al lugar y trasladaron a Urbina Acosta al hospital Escuela, donde expiró. Familiares de Yenny Gissela llegaron al lugar del accidente y no pudieron contener el llanto al ver el cuerpo inerte atrapado bajo las llantas del vehículo.
Mientras tanto, empleados del Ministerio Público y personal de la Unidad de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) procedieron a realizar el reconocimiento legal del cadáver, para lo cual requirieron el apoyo de la grúa de la DNT para levantar el camión.
“No pude salvar a mi hija”
La acongojada madre lloraba inconsolable por la impotencia de no haber podido salvar a su hija, porque la tragedia los alcanzó en término de segundos.
Relató que venían de la colonia Fuerzas Unidas en un taxi colectivo; la joven iba para el colegio y ella a trabajar, mientras que Rodis Asael viajaba en la misma unidad de transporte, sin siquiera imaginarse de lo que sucedería.
Prosiguió que tras bajarse del taxi y cuando se disponían a subirse a la acerar, el pesado vehículo circulaba a exceso de velocidad, aparentemente con desperfectos mecánicos, por lo que los tres comenzaron a correr con la intención de apartarse.
“Yo me subí al paredón y le dije a mi hija “Yenny, deme la mano, pero el otro muchacho también venía corriendo cuando miró ese animal que venía jalado”, expresó.
Agregó que debido a que el joven se atravesó no pudo agarrar de la mano a la infortunada, por lo que ella cayó acostada al lado del paredón y el carro los arrolló a los dos.
Reiteró que allí se separaría de su hija, que agarraría el desvió del colegio y “yo a tomar el bus para mi trabajo, pero cuando miré para atrás me di cuenta de que venía el camión”.
Un equipo de la Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) inició las averiguaciones orientadas a determinar las verdaderas causas de la tragedia.