Honduras
En un aislado rincón de Georgia, Estados Unidos, aproximadamente 20,000 extranjeros sin papeles desfilan todos los años por uno de los centros de detención de inmigrantes más grandes del país, donde esperan una casi segura deportación.
Como todos los centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, según sus siglas en inglés), el Stewart Detention Center de este condado rural del sudoeste de Georgia genera intensos debates. Los defensores de los derechos de los indocumentados dicen que estos reciben un trato inhumano, que refleja las fallas del sistema, en tanto que el ICE niega cometer excesos y muchos estadounidenses irritados con la presencia de tantos indocumentados están a favor de una política de envío rápido de vuelta a sus países. En medio de un debate tan apasionado, cuesta a veces comprender por lo que pasan las personas detenidas en estos centros.
Los presos tienen poca libertad de movimiento. Solo pueden circular por un área común de sus pabellones, excepto durante la noche, desde las 23:00 hasta las 05:00, y cuando se hace la cuenta de los reclusos, lo que ocurre varias veces por día. Pueden pasar una hora y veinte minutos diarios en un jardín rodeado de muros altos, con alambres de púas en la cima.
Hay dos tipos de pabellones en el Stewart: unos con celdas para dos personas y otros con salas grandes con varias literas. Cada pabellón aloja entre 62 y 88 personas y tiene un área común con mesas, un microondas, un teléfono para realizar llamadas por cobrar y dos televisores que transmiten programas en español e inglés. "Trato de no pensar mucho. Paso la mayor parte del tiempo estudiando la Biblia", declaró un detenido, Gilberto Vázquez Ovalles.
La vida en el centro
El centro suministra artículos básicos para mantener la higiene, calzados, tres mudas de ropa y comida. Con el dinero que ganan en el centro (los que deciden trabajar) o que reciben de sus familiares, los detenidos pueden comprar cosas en un negocio.
El color del uniforme revela el nivel de peligrosidad de un detenido: azul implica un riesgo mínimo, anaranjado mediano y rojo alto. La categoría que se le da al detenido depende de sus antecedentes delictivos.
Los problemas disciplinarios más comunes son pelas en la cafetería. El causante del problema es llevado a una celda solitaria, de la que puede salir una hora por día.
Los detenidos pueden escribir cartas, leer y escuchar radio.
Una constante es el país de procedencia de los detenidos: casi la mitad son de México, un 10% de Guatemala, otro 10% de Honduras y un 5% de El Salvador. El resto proceden de otros países.
Las críticas
En entrevistas con la AP, arregladas por una organización que defiende los derechos de los inmigrantes, tres detenidos dijeron que no los tratan mal. Indicaron que algunos guardias gritan sin razón, pero que la mayoría son gente correcta. La comida no es buena, pero tampoco es tan mala. Su mayor frustración es la lentitud con que se procesan sus deportaciones.
Los funcionarios del centro dicen que un detenido pasa entre 30 y 45 días preso, pero los tres entrevistados por la AP llevaban más de seis semanas. Michael Webster, subdirector de la oficina del ICE en Stewart, dijo que la duración de la estadía depende del sistema legal del servicio de inmigración. Grandes retrasos en el procesamiento de los casos, combinado las demoras de los gobiernos de otros países en suministrar los documentos necesarios, hacen que las estadías de numerosos detenidos sean prolongadas.
La queja más común de los detenidos es la falta de información acerca de lo que sucede con sus casos y la escasa predisposición de los empleados del gobierno para responder a sus preguntas, según Adelina Nicholls, directora ejecutiva de la Alianza Latina de Georgia por los Derechos Humanos.
Dicha organización hace poco emitió un informe en el que se critican las condiciones de Stewart.
El informe se basa en entrevistas con 16 detenidos realizadas en diciembre y dice que a veces se castiga a los presos negándoles alimentos y medicinas, que se los recluye en celdas solitarias sin audiencias disciplinarias y que no hay suficientes baños.