Honduras
Para sus familiares y amigos era un hombre que se dedicaba a hacer el bien a los demás, sin embargo, unos desconocidos acabaron con su vida y la de su asistente, por lo que el móvil del crimen es un misterio difícil de descifrar.
La víctima era un odontólogo muy apreciado en la colonia San José Cinco de esta ciudad.
Se llamaba José Ángel Navarrete Alvarenga, y tenía 52 años de edad, fue asesinado ayer en compañía de su ayudante, un menor de edad, identificado como José Jonathan Ramos.
De acuerdo con el informe preliminar de la Policía de investigación, el profesional salió de su casa en la misma colonia con su ayudante y amigos, desde las cinco de la tarde del pasado domingo.
No llegó a dormir a su residencia, y a las cinco de la mañana del lunes, los hombres fueron llevados, por desconocidos, hasta el bordo de dicha colonia y en una zona sucia y solitaria, donde los vecinos amontonan la basura fue asesinado junto con el joven José.
La autoridad no tiene aún un móvil del crimen pero descarta el robo porque el ahora occiso tenía sus pertenencias, documentos personales e, incluso, dinero; el único antecedente que maneja la Policía es el robo que el fallecido sufriera en su consultorio hace un mes aproximadamente, dijo el oficial Wilmer Mayes.
Ejecutados
Según el reporte del forense, ambas víctimas presentaban un solo tiro en la cabeza, sus cuerpos quedaron boca arriba y fallecieron en el instante.
Tras los disparos, los vecinos se acercaron a la zona y descubrieron a sus vecinos ya inertes, mientras de sus homicidas no quedaron ni rastros.
A la escena del crimen se hicieron presentes la esposa del galeno y parientes del joven, quienes estaban muy afectados por el fatal suceso.
Numerosos vecinos de la San José Cinco y amigos de José Ángel Navarrete se hicieron presentes al lugar de los hechos y lamentaron lo sucedido, especialmente por el carácter servicial del galeno ya que “siempre atendía a sus pacientes con o sin dinero”, expresaron.
* Violencia: La Policía reportó ayer tres muertes violentas más en el valle de sula. Y como casi siempre sucede, no hay capturados por los crímenes, solo luto y dolor.