Honduras
Panamá y Costa Rica mejoraron en la clasificación del Departamento de Estado de países que más cumplen con parámetros del Congreso estadounidense para evitar la trata de personas, pero Nicaragua ha perdido posición y se ha puesto cerca del peor nivel, en el cual está solamente Cuba entre los países latinoamericanos.
En el mismo nivel de Nicaragua, que corresponde a una “lista de observación” y se ubica entre el segundo y tercer niveles, están Argentina, Guatemala, República Dominicana y Venezuela, como países que no cumplen los requisitos mínimos de la llamada ley de protección de víctimas de tráfico humano, aprobado por el Congreso en 1998.
Según el informe Trata de Personas-Junio 2009, el noveno que publica el Departamento de Estado desde entonces, Colombia sigue siendo el país que más cumple con esos requisitos mínimos en la región y ha sido puesto en el primer nivel, junto con la mayoría de países europeos, incluido España.
Situación de Honduras
En el segundo nivel, de países con gobiernos que no cumplen esos requisitos pero hacen “importantes esfuerzos” por cumplirlos, están Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, México, Panamá, Perú y Uruguay.
En el tercer y último nivel, de países que no cumplen los requisitos mínimos y tampoco hacen nada por cumplirlos, se encuentra solamente Cuba, como todos los años. Cuba comparte ese lugar con países como Siria, Zimbabue, Irán y Eritrea, entre otros.
Estados Unidos no figura en la lista de países estudiados, pese a ser uno de los mercados principales del tráfico humano en el mundo, particularmente con fines laborales y sexuales, como lo han señalado varias organizaciones particulares, incluyendo Amnistía Internacional.
“La mayoría de países tiene leyes que prohíben toda forma de tráfico humano y se ha incrementado la conciencia global acerca del problema”, dice la secretaria de Estado Hillary Clinton en un mensaje de introducción del informe.
“Pero aún hay mucho que hacer, especialmente en la identificación y enfrentamiento de las raíces del problema”.
El informe, se basa en análisis hechos a través de las embajadas estadounidenses en el mundo.