Honduras
Un peligroso asesino que confesó con detalles cómo acabó con la vida de sus primas, dos hermanitas menores de edad, se escapó del hospital psiquiátrico Mario Mendoza de esta ciudad.
Edwin Samuel Hernández Alvarado de 23 años de edad, guardaba prisión en el Centro Penal Sampedrano desde el mes de junio del año pasado, cuando se declaró culpable del asesinato de las hermanas; la pequeña Daniela de seis años, y Gabriela Enamorado de 16. No obstante, su abogado defensor, quería la libertad del peligroso asesino a toda costa, y comenzó a planificar su estrategia de hacerlo pasar por enfermo mental.
Tras diversos recursos de la parte defensora, que alegaba que Hernández padecía problemas mentales, las autoridades del penal de San Pedro Sula, determinaron enviarlo al hospital psiquiátrico Mario Mendoza en Tegucigalpa, donde se le realizaría la evaluación correspondiente.
Sin embargo, el pasado sábado la supuesta demencia del recluso desapareció por arte de magia, y bajo supuestas amenazas al personal y a pacientes, escapó del centro hospitalario.
La fuga del criminal pasó desapercibida por las autoridades, especialmente para la Fiscalía, que todavía ayer no se enteraba del hecho. Tuvo que ser la madre de las víctimas, Marlen Alvarado que llegara a las oficinas del Ministerio Público en San Pedro Sula para denunciar la fuga de Hernández Alvarado.
"Ese muchacho es muy peligroso y obviamente tenemos miedo de que nos pueda hacer más daño, le pido a las autoridades que lo recapturen los más pronto posible", expresó la madre, quien cargaba las fotografías de sus infortunadas hijas.
El crimen
Según el informe policial, el pasado 4 de junio del 2008, el ahora prófugo de la justicia llegó a la casa de las menores y quiso seducir a Gabriela, pero ella se rehusó, al ver que la adolescente no aceptaba sus propuestas indecorosas tomó un cuchillo y la hirió en el cuello.
Hernández al ver que Gabriela sangraba mucho la apuñaló seis veces para que se muriera más rápido.
En ese momento, Daniela estaba mirando en las gradas y cuando Hernández se dio cuenta siguió a la niña hasta un cuarto donde la asfixió metiéndole su cabecita en un balde de agua.
* Asesino confeso: A Edwin Hernández se le encontró como pruebas una camisa con rastros de sangre, las llaves de la casa de las víctimas y el celular de Gabriela. Tras confesar su crimen fue acusado de homicidio agravado, delito por el cual no se le había dictado sentencia.