Honduras
Una víctima inocente fue el saldo de un ataque armado contra un capitán retirado de las Fuerzas Armadas perpetrado por cinco agentes de la Policía Preventiva la noche del domingo en la comunidad de Taulabé, Comayagua, donde el oficial, su esposa y una hija resultaron gravemente heridos.
El niño Carlos Alberto Morán Vallecillo, de 10 años, falleció en el hospital Evangélico de Siguatepeque, de un balazo en el cráneo que recibió luego de que los uniformados le dispararon a la camioneta en que se conducían cinco miembros de la familia.
Aparte del oficial Santos Anastasio Morán Barahona, de 53 años, resultaron heridas su compañera de hogar Nersi Teodosia Vallecillo Sevilla, de 29 y su hija Cinthia Yaneth Morán Puerto, de 17, todos residentes en la colonia Satélite de San Pedro Sula.
Mientras tanto, un menor de 7 años, hijo de la pareja, logró salir ileso gracias a que dormía en el piso del automóvil al momento del tiroteo.
Un equipo de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) realiza las averiguaciones de rigor orientadas a esclarecer el atentado y proceder judicialmente contra los responsables.
Como autores materiales del crimen están capturados, el policía Clase I Nelson Geovany García, así como los agentes José Miguel Castillo Figueroa, Austerio López Corea, José Alfredo Hernández y Noé Alberto Argueta, quienes fueron puestos a la orden de la Fiscalía para que se les instruya el respectivo proceso judicial.
El ataque mortal
Marcos Morán, hijo del oficial, relató que su padre y su familia regresaban del municipio de Pespire, Choluteca, de celebrarle el cumpleaños a su madre Maura Barahona García, a bordo de un automóvil marca Mazda, tipo turismo, color rojo, con matrícula PCF-4798 y se dirigían hacia San Pedro Sula, Cortés.
Al filo de las 11:30 de la noche Morán Barahona sintió sueño y decidió detenerse frente a una estación gasolinera ubicada en el desvío a Taulabé a descansar y dormir un rato para evitar sufrir un accidente de tránsito.
Unos 15 minutos más tarde atrás del turismo se estacionó un vehículo marca Mazda, tipo pick up cabina y media, color blanco, sin placas, del cual se bajó un hombre armado con una escopeta y se dirigió a donde estaba él con sus familiares.
De inmediato él encendió el carro y arrancó porque se imaginó que lo iban a asaltar, por lo que el policía abrió fuego contra el automotor y se fueron siguiéndolo, según consta también en el informe oficial de la DNIC.
El señor Morán Barahona recibió un tiro de escopeta en el costado derecho y ya herido se desvió por un barranco al seguir imaginándose que los atacantes eran delincuentes.
Al detenerse en la orilla del abismo el oficial agarró su pistola e intentó bajarse para responder al ataque, pero cuando miró que eran policías les gritó manifestándoles que "disculpen yo soy oficial de las Fuerzas Armadas".
Los policías le respondieron con un lenguaje soez y siguieron disparándole, supuestamente, para intimidarlo, porque no recibió otro balazo.
La joven Cinthia Yaneth también se bajó del auto y les repitió con desesperación que su padre es oficial, pero los uniformados le ordenaron que guardara silencio, la agarraron por la fuerza y la tiraron al suelo. Lo mismo hicieron con la señora Vallecillo Sevilla y el menor de 7 años.
La madre de familia detectó rápido que su hijo Carlos Alberto no se encontraba entre el grupo, por lo que Cinthia Yaneth regresó al vehículo, pero al agarrarlo se percató que tenía un agujero en la parte de atrás de la cabeza y comenzó a gritar.
Marcos Morán prosiguió que un Policía se dirigió al automotor y sin piedad tomó al menor y "lo tiró como cualquier trapo viejo al par de mi papá".
Luego de confirmar que Morán Barahona era oficial del Ejército lo subieron a la paila del pick up e interceptaron una ambulancia en el trayecto y lo trasladaron a un centro asistencial de Taulabé. El doliente confió que el policía Austerio López Contreras ha sido mencionado de estar implicado en varios hechos delictivos, por lo que no se explican si pretendieron asaltar a su padre o si tenían otra intención. Lo que extraña es que hayan utilizado una escopeta, ya que no es un arma de uso policial.
El hijo de la víctima confió que interpondrán una demanda por el daño ocasionado a la familia, porque "hoy somos nosotros, mañana puede ser otro y solo el que pasa por esto sabe". Mi hermanito, expresó sin poder contener el llanto, apenas tenía 10 años y nadie me lo va a devolver. La DNIC realiza las pesquisas orientadas a esclarecer el crimen.