Honduras
La industria del secuestro se incrementó durante el 2009, cuando se dieron las más altas cifras que de este ilícito se han reportado en los últimos nueve años. Según estadísticas de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI), en 2009 se reportaron 111 secuestros (de los que se tuvo conocimiento) y algunos todavía están pendientes de investigación.
Esta cifra es preocupante porque demuestra que este delito es uno de los que se han incrementado, junto a los demás que forman parte del crimen organizado, como el narcotráfico.
Según la información que maneja la DNSEI, en 2001 se reportaron 33 secuestros, y para el siguiente año esta cifra bajó a 22.Este delito presentó una reducción durante el gobierno de Ricardo Maduro, cuando óscar Álvarez ocupaba el cargo de ministro de Seguridad, ya que en 2003 solo diez personas fueron privadas de su libertad a cambio de que sus familiares pagaran una cierta cantidad de dinero.
Debido a los bastos operativos policiales, esta cifra decayó al grado que en 2004 solo se reportaron cinco secuestros, aunque para el siguiente año esta cifra aumentó a nueve víctimas. Mientras que para el 2006, diez ciudadanos fueron presas de este delito.
Aumentan secuestros
Después de la salida de Óscar álvarez y la llegada al poder de Manuel Zelaya y Álvaro Romero como titular de la Secretaría de Seguridad, reaparecieron en escena los mareros y el crimen organizado hizo de las suyas; los delitos comenzaron a hacer evidente la inseguridad que se vivía en el país, al grado que la sociedad reprochó la actuación del ministro en ese entonces, quien manifestó la violencia era una "falsa percepción".
Ante la falsa percepción de las autoridades policiales, este flagelo aumentó estrepitosamente y en 2007 se contabilizaron 42 secuestros, cifra que incrementó ha 79 para el año siguiente.
En 2009 se reportó un alarmante aumento en la delincuencia común y en el crimen organizado, según las estadísticas de los entes encargados de brindar seguridad a la población hondureña.
Los secuestros tampoco se quedaron atrás, ya que la DNSEI cerró 2009 con el reporte de 111 plagio, aunque se sospecha que la cifra es mayor. Esto se debe a que en muchas ocasiones los familiares de las víctimas temen denunciar el rapto de sus seres queridos por amenazas de los secuestradores, quienes los intimidan diciendo que ellos se enterarán y tomarán represalias si interponen alguna denuncia.
En los secuestros que se suscitaron durante 2009, algunas de las víctimas fueron estudiantes escolares o universitarios, y en otros casos se trató de ancianos.
Según el comisionado René Maradiaga Panchamé, director de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación, esta dependencia está haciendo trabajos en equipo con otras oficinas policiales para contrarrestar este flagelo.
"Es un trabajo de investigación y a la vez un trabajo en equipo con las otras unidades de la Policía nacional, la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC), la unidad de inteligencia o análisis de la Policía Preventiva, la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico (DLCN) y organismos internacionales", aseguro Panchamé.
En cuanto al repunte de los secuestros en los últimos cuatro años, afirmó que antes las personas no denunciaban abiertamente la situación, luego -en 2008 y 2009- la población estaba más anuente a informar a la Policía y esto ayudó a solucionar muchos casos. También señaló como una de las causas de este delito el crecimiento del crimen organizado a nivel de Suramérica, Centroamérica y México; estas son situaciones conexas al crimen organizado y el narcotráfico, dijo.
Respecto al secuestro de niños y ancianos, el comisionado afirmó que las personas que se involucran en bandas de secuestradores pierden ese sentido de respeto, entonces lo mismo les da secuestrar a un universitario que a un anciano o a un niño.
Generalmente ellos buscan un término medio, lo que sería personas de 15 años hasta determinada edad, con un padre o cabeza de familia -que ellos han investigado- con el poder de retirar dinero o vender algo para pagarles el rescate. Ese es el parámetro de búsqueda que los secuestradores hacen, dijo Panchamé.
Asesinados por encargo
El director de la DNSEI argumentó que en algunos de los casos de las nueve víctimas de secuestro que posteriormente fueron encontradas asesinadas en distintos sectores del país el hecho se debe a que los delincuentes tenían la misión de quitarles la vida y no de secuestrarlas.
"Ellos buscan cumplir con el encargo que les hacen, buscan obtener algún fondo, pero el verdadero trasfondo de la situación es que alguien les ha pagado para provocarle la muerte a la persona, pero ellos de repente dicen: ‘bueno, aquí puedo agenciarme un par de centavos más, igual voy a matar esta persona y en ese sentido en que se han dado esos casos".
El comisionado dijo que se llegó a estas conclusiones porque en la mayoría de estas muertes los secuestradores no llegaron ni a negociar con los familiares de las víctimas.
Entrenamiento
Para enfrentar a las bandas que se dedican a los secuestros y liberar con éxito a las víctimas de las mismas, la DNSEI está entrenando a su personal, relató Panchamé.
"Nosotros estamos trabajando en los planes para este año 2010 hasta el 2015, en el sentido de estar capacitando más gente con entrenamiento, más tecnología, que estemos avanzando en logística, vehículos, motos y computadoras.
En cuanto al entrenamiento personal, se está capacitando en negociación, entrenando en rescate combinado con los ‘Cobras’ y el grupo Bortac (combate cercano) que tenemos acá".
Panchamé agradeció a la población por la ayuda brindada, ya que el "éxito que hemos tenido al rescatar a 48 personas con vida y capturar a 98 secuestradores, sin que hayan pagado ningún centavo a los delincuentes, se debe a la gran colaboración de la ciudadanía, por lo que pedimos que sigan confiando en la Policía", dijo.