Honduras
El departamento más grande del país se ha salido de todo control policial y militar. Una ola de violencia lo azota a diestra y siniestra hasta convertirlo en tierra de nadie: 13 personas han sido asesinadas en menos de un mes.
Los hechos violentos en el departamento de Olancho comenzaron el domingo 17 de enero cuando cinco jóvenes fueron sacados de una hacienda ubicada en el municipio de Gualaco por supuestos policías, y unas horas después aparecieron ejecutados. Las víctimas eran Lucio José Rivera, de 17 años, Luis Armando Herrera, de 25, Luis Rivera, de 20, Bryan Ramírez, de 22 años, y Wilmer Castillo, de 19 años
Al día siguiente perdieron la vida también de manera violenta tres hombres identificados como Gregorio Antúnez, de 37 años, Francisco Javier Turcios Barahona, de 29, y José Terencio Turcios Barahona, de 32. En este mismo hecho resultaron heridos tres menores de edad. Según la Policía, a los fallecidos se les tendió una trampa a inmediaciones del municipio de San Francisco de la Paz, ya que en el camino se encontraron con un falso retén policial y, al acercarse, unos sesenta hombres armados dispararon en contra del vehículo en que se conducían las seis personas.
Mientras que el 7 de febrero se reportó la muerte de tres hombres que se enfrentaron a tiros, muriendo en el acto Carlos Ulloa, de 74 años, Héctor Beltrand y Antonio García.
En el mismo hecho fueron secuestrados dos hombres, uno de ellos apareció asesinado el lunes 8 de febrero, este fue identificado como Santos Ulloa Zelaya, mientras que de la otra persona aún se desconoce su paradero.
Abandonan su tierra
Abrumados por la violencia, los pobladores han decidido abandonar la tierra en que nacieron.
Además, los lugareños no saben ni en quién confiar, ya que los malhechores que han dado muerte a las trece personas en la mayoría de los casos vestían uniformes policiales o militares, también se conducían en supuestas patrullas, lo que ha creado desconfianza hasta en la misma Policía.
Ante la amenaza de que más de setenta hombres armados son los que controlan en Olancho, la Policía no ha podido hacer nada, al grado que no ha hecho acto de presencia al momento en que se dan los enfrentamientos armados.
Algunos olanchanos hacen mofa de que ahora en ese departamento entra el que quiere y sale el que puede, debido a que se ha llegado al grado de que hay que pedir permiso para ingresar a ciertos lugares y no es la Policía la que extiende el permiso, sino civiles fuertemente armados.
Ante esa amenaza, los pobladores cierran las puertas de sus casas a las 6:00 de la tarde, a partir de esta hora las calles parecen desiertas y solo se escucha el ruido de algunos carros que recorren el lugar y de los cuales no se sabe si es que andan en busca de una nueva víctima.
Buscan arreglo
Por la ineficiencia e inoperancia de los agentes del orden en el lugar, el ministro de seguridad, Óscar álvarez, conformó una comisión encabezada por le viceministro Roberto Romero Luna "para hablar con las partes en conflicto y así terminar con esa vendetta que ha dejado tantos muertos", dijo Álvarez. Agregó que las personas que han cometido delitos van a ir a la cárcel, así que "es mejor que terminen con ese problema".
Con el conocimiento de que civiles y no policías mandan en Olancho, Álvarez anunció que se procederá a un desarme en el departamento, pero confía en que con la intervención del viceministro el clima de inseguridad desaparezca del mencionado lugar.
En un intento de llevar seguridad a los olanchanos se informóo que en las próximas horas posiblemente se envié un contingente de policías al lugar del conflicto.
Además se solicitó a las autoridades policiales de Olancho un informe detallado del número de elementos que hay para todo el departamento de Olancho, cuántos están incapacitados y cuántos están cumpliendo con sus labores.
Esto es con la finalidad de saber si hay suficientes policías en el lugar para darle seguridad a la población.
Hasta el momento las instituciones encargadas de las investigación indagan si el conflicto se trata de alguna vendetta entre familias de la zona o si es una guerra producto de bandas del narcotráfico.