Honduras
Un ciudadano de 48 años, de nombre Francisco Roberto Cruz Matamoros, fue ultimado de varios balazos cuando caminaba por la segunda calle del barrio El Centro, entre dos y tres avenidas.
El occiso vestía pantalón negro y camisa deportiva a rayas azul y blanco cuando fue acribillado por un desconocido. Su cuerpo quedó frente a un auto de paila, justo a la entrada de una cafetería.
Sucedió por la tarde, a la hora en que muchas personas salen de sus trabajos, por lo que se formó una aglomeración de curiosos alrededor del difunto.
Hasta ayer la policía no tenía un posible móvil del crimen. Se descartó el robo porque el homicida ni siquiera registró a su víctima. Hora y media después llegaron al sitio los agentes de inspecciones oculares, el fiscal de turno y el médico forense, quienes hicieron el reconocimiento y levantamiento del cuerpo, y lo trasladaron a la Morgue Forense.
Al principio algunos de los presentes especularon que la víctima era un abogado de la ciudad, pero varios litigantes de los juzgados se presentaron al sitio y no lo reconocieron como colega suyo.
Finalmente se supo que trabajaba como operador del sistema de computación del presidio sampedrano, donde se lleva el control de los reclusos, así como sus entradas y salidas.