Honduras
Era solo una niña con aspiraciones de convertirse en profesional, pero ayer unos inadaptados sociales le quitaron la vida luego de que saliera de su centro de estudios ubicado en la colonia San Miguel, supuestamente para robarle un teléfono celular.
La menor Alexandra Michelle Casco Contreras, de 13 años, expiró en el trayecto al hospital Escuela, adonde fue trasladada en una patrulla de la policía con un balazo en el tórax que le infirió uno de los tres supuestos mareros que se transportaban en un autobús del transporte urbano.
Al filo de la 1:00 de la tarde, la malograda jovencita salió de recibir sus clases en el instituto Iberoamericano, donde cursaba el segundo curso de Ciclo Común de Cultura General.
Junto a dos compañeras abordó un bus, del que no se logró conocer el número de registro, para dirigirse a su vivienda situada en la colonia La Sosa, según el relato de dolientes.
En el trayecto se subieron tres inadaptados sociales armados con dos pistolas cada uno, supuestamente con la intención de asaltar a los pasajeros, y al ver a las tres estudiantes comenzaron a enamorarlas y hacerles señas con los ojos, ante las atemorizadas miradas de los pasajeros.
De repente, Alexandra Michelle sacó un teléfono celular, supuestamente con el fin de realizar una llamada, lo que provocó que los maleantes se acercaran a ella para quitárselo.
Un testigo relató que el individuo le ordenó que le entregara el aparato móvil, a lo que ella respondió que no, y cuando procedía a guardarlo le disparó una sola vez, dejándola mortalmente herida.
Tras despedirse del motorista y del cobrador, los malhechores se bajaron de la unidad de transporte y se dieron a la fuga, llevándose el celular de la infortunada.
Esfuerzo infructuoso
Agentes de la Policía Preventiva se movilizaron en una patrulla tras ser informados de lo ocurrido y procedieron a trasladar a la menor hacia el principal centro hospitalario capitalino en un intento de salvarle la vida.
Un testigo aseguró que los presuntos pandilleros intentaron disparar contra las otras dos colegialas, pero determinaron perdonarles la vida a raíz de los gritos de los pasajeros que salieron despavoridos del automotor.
Varios dolientes se presentaron al centro hospitalario y se resistían a creer que el cuerpo inerte que se encontraba sobre una camilla era el de Alexandra Michelle, quien se convirtió en otra víctima de la inseguridad que azota a la capital y a otras ciudades del territorio nacional.
"Michelle está viva en la casa, no la mataron", repetía sin contener el llanto una compañera de estudios y familiar de la ahora occisa frente a la morgue de Medicina Forense.
Equipos de la Unidad de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) y de Análisis de la Policía Preventiva realizaban operativos encubiertos en la zona con el fin de capturar a los autores materiales del crimen.