Honduras
Misterio y confusión giran en torno a la liberación del empresario secuestrado Fernando Velasco LaÃnez, de 65 años y la muerte violenta de cinco de sus trabajadores cuyos cadáveres fueron descubiertos ayer en diferentes puntos del paÃs.
Además de los cinco fallecidos, una señora fue ingresada mortalmente herida al Hospital Escuela, mientras que su compañero de hogar seguÃa desaparecido.
El martes, al filo de las 8:20 de la noche en la colonia Tiloarque, un equipo de la Dirección Nacional de Servicios Especiales de Investigación (DNSEI) rescató a Velasco LaÃnez, quien fue secuestrado el 23 de abril cuando salÃa de su residencia en Villas de América, al sur de Comayagüela.
A cambio de la liberación del sexagenario, los plagiarios exigÃan dos millones de dólares, lo que no se consumó gracias a las diligencias investigativas que realizó el cuerpo policial y la efectiva operación ejecutada en dicha zona.
Velasco LaÃnez fue trasladado a una clÃnica privada para ser evaluado por médicos, pero ayer se confirmó que fue dado de alta y que su estado de salud es satisfactorio.
Los altos mandos del cuerpo policial dieron a conocer los detalles sobre la liberación del comerciante y confirmaron que no se reportó ninguna captura, porque los maleantes dejaron abandonada a su vÃctima al darse cuenta de la presencia policial.
Crónica de una tragedia
Una hora antes de producirse la liberación, varios hombres fuertemente armados y con vestimenta similar a la que utilizaba la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) raptaron al guardia de seguridad de un restaurante propiedad del plagiado en el bulevar Morazán.
El celador fue identificado como Félix Pedro RamÃrez.
Simultáneamente, en la colonia América, en una casa de Velasco, individuos con caracterÃsticas similares raptaron a la compañera de hogar del guardia, la señora Ermelinda Vargas, a sus hijos Walter Federico (16), Darwin Leonel (14) y a Miriam Isabel RamÃrez Vargas (23), asà como a su nuera Elsa Marina Montoya y a un hombre que solo fue identificado como "El Cholo".
Los delincuentes se llevaron a los detenidos, pero 15 minutos más tarde liberaron a doña Ermelinda, a Elsa Marina y a "El Cholo", quienes regresaron a la vivienda, en donde un hermano de don Felix Pedro, del mismo nombre pero de apellido Herrera, se reunió con ellos para hablar sobre lo sucedido.
Herrera manifestó recibió con sorpresa la noticia de que Elsa Marina estaba muerta y que su cuñada estaba herida en el hospital, ya que habÃa estado hablando con ellas horas antes.
Herrera presume que los mismos sujetos que las raptaron y liberaron, después las volvieron a raptar en horas de la madrugada.
Hasta la 1:00 de la tarde persistÃa la incógnita sobre el paradero del guardia RamÃrez y sus tres hijos, sin embargo, minutos más tarde un carro de la PolicÃa Nacional llegó a la morgue de Medicina Forense con cuatro cadáveres a bordo.
Los cuatro cuerpos fueron encontrados en la aldea Macuelizo, a unos dos kilómetros de Nacaome. Todos fueron asesinados de un certero disparo en la frente. La policÃa que los cuatro fueron torturados y uno de ellos hasta fue violado.
Como evidencias la policÃa solo encontró dos identidades de otras personas oriundas de Choluteca y una partida de nacimiento. Herrera confirmó que los tres cuerpos son los de sus sobrinos y de "El Cholo".
El único que falta por aparecer es el jefe de la familia, aunque los dolientes no tienen esperanzas de que esté vivo a juzgar por lo ocurrido a sus hijos.
Herrera confirmó que su hermano tenÃa 15 años de trabajar para Velasco LaÃnez y que les habÃa dado una casa para vivir en su propiedad de la colonia América.
Reveló que su cuñada le comentó, antes de ocurrir la matanza, que unos 17 hombres con vestimenta de la DNIC llegaron a sacarlos de la vivienda y se los llevaron en un turismo con caracterÃsticas no especificadas.
Aseguró que no tiene idea del porqué mataron a sus parientes, porque "yo los conozco y mi familia nunca ha tenido relación con personas malas". Pidió a la policÃa que investigue a profundidad el caso para que no quede en la impunidad.