Honduras
Muchos la conocÃan como "La gringa". Todos ignoraban el pasado oscuro que escondÃa en su aspecto de mujer pobre y desdichada.
Por circunstancias del destino llegó a esta comunidad donde habita gente noble y caritativa que no solo le dio techo para vivir, sino que también recibió el afecto y el calor de una familia.
La mexicana Jacqueline Tarsa LeBaron, de 44 años, llegó al poblado hace tres años, quizá sin la intención de quedarse.
En aquella época vivÃa en la colonia Villa Nueva de la capital y, al parecer, llegó a Morocelà a vender unos textos de inglés traducidos al español que ella escribÃa para poder ganarse la vida, porque no contaba con los recursos económicos necesarios.
La acompañaba un menor de 10 años, de quien aseguró es su hijo, aunque los pobladores tienen sus dudas.
La noche del jueves fue capturada en un operativo ejecutado por agentes de la Oficina de Información Federal de los Estados Unidos (FBI) y de la PolicÃa Internacional (Interpol) como sospechosa de cometer cuatro homicidios.
Ella fue extraditada el mismo dÃa y puesta a la orden de la justicia.
Llegó y se quedó
En su primer recorrido por MorocelÃ, LeBaron pasó frente a la casa del profesor Jorge Ramón Herrera y de la enfermera Sandra Yesenia Quiroz, ubicada en el barrio El Campo, donde fue atacada por una perra sufriendo una mordida en la pierna que le impidió continuar el camino.
Eso la obligó a quedarse y pasar la noche recibiendo la curación y los cuidados que ameritaba la herida.
La estadÃa de LeBaron se alargó a tal grado que la familia le facilitó otro inmueble y asà transcurrieron tres años acompañada por su supuesto hijo, José Alberto, quien está a punto de cumplir 13 años de edad, según reveló el maestro Herrera.
Por las mentes de los habitantes que conocieron a la mujer pasaban muchos pensamientos en torno a su presencia en la zona y de cosas extrañas que observaban en ella, pero nunca se imaginaron que tuviera cuentas pendientes con la justicia de Estados Unidos por algún delito.
La versión que contó es que ella no tenÃa familiares, porque murieron en un accidente de tránsito y que habÃa quedado desamparada.
Al consultarle por el niño les respondió que el papá era olanchano y que decidieron abandonarlo debido a los malos tratos que les daba.
Capturada en operativo
A los moradores les cayó como un balde de agua frÃa la noticia que circuló ayer en los periódicos y en otros medios de comunicación en la que aparecÃa la foto de Jacqueline Tarsa LeBaron como una prófuga de alta peligrosidad que era buscada por el FBI por cuatro homicidios.
El jueves, a las 7:00 de la noche, agentes de la PolicÃa Internacional (Interpol) y de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) rodearon el rústico y reducido inmueble provisional construido de tabla de orilla, donde LeBarón pasó los últimos 10 dÃas.
Durante su larga estadÃa en la zona, la mujer vivió más de la caridad de la familia que la acogió, porque aparte de un techo le suministraban alimentación.
Nunca quiso buscar un empleo que le permitiera vivir dignamente, porque cuando alguien la exhortaba a que lo hiciera, siempre respondÃa que "estaba cansada de trabajar en la vida".
Para nosotros, dijo Herrera, fue sorpresa; a la vez no salimos del asombro, porque tenÃamos a una persona, prácticamente peligrosa.
Muchos pobladores aseguran que nunca observaron un comportamiento agresivo en LeBarón, pero sà algún tipo de problemas psicológicos y la pobreza que enfrentaba.