Honduras
La Policía Nacional maneja al menos dos hipótesis en la muerte del subcomisionado José Rolando Herrera Zelaya, asesinado el fin de semana de nueve impactos de bala en el norte de Olancho.
La primera es que el crimen se debió a la participación del subcomisionado en la destrucción de narcopistas y en la detención de varias bandas que operaban en Olancho, cuando estuvo asignado a Asuntos Internos en ese sector del oriente hondureño.
Al momento de su muerte, Herrera Zelaya estaba asignado al cuartel de Casamata en Tegucigalpa y el fin de semana viajó a Olancho para asistir a una fiesta familiar. Esposa e hijos residían el barrio Belén de Juticalpa.
La otra hipótesis es que el crimen está relacionado con un pleito de tierras que el subcomisionado sostenía con moradores de Olancho.
Las autoridades han descartado el robo como móvil del crimen perpetrado en el tramo carretero que enlaza a los municipios de San Francisco de la Paz y Gualaco.
Se presume que fue atacado por amigos o allegados ya que su carro, un Isuzu, año 2007, placas PCC 9607, estaba con la emergencia puesta y de forma neutral.
Los restos del subcomisionado llegaron anoche a la morgue capitalina, donde le harán la autopsia para determinar el calibre de los proyectiles que le segaron la vida.
Posteriormente, el subcomisionado será trasladado a Juticalpa, Olancho, donde sus familiares y amigos le darán el último adiós.