Honduras
En una emboscada que le tendieron individuos hasta ahora no identificados por las autoridades perdió la vida el subcomisionado de Policía José Rolando Herrera Zelaya, de 56 años de edad.
El alto oficial de Policía fue "venadeado" con una lluvia de balas de armas de grueso calibre, supuestamente la noche del sábado anterior en el tramo carretero que enlaza a los municipios de San Francisco de la Paz y Gualaco, en el norte olanchano.
Herrera Zelaya se desempeñaba en la Dirección de Inspectoría en el cuartel de Casamata en Tegucigalpa, pero su familia, esposa e hijos vivían en el barrio Belén de Juticalpa.
Sus parientes informaron que habían salido a eso de la 5:00 de la tarde del sábado de su residencia en Juticalpa con destino a una zona rural de Gualaco donde tienen una finca, pero en el trayecto fue tiroteado por lo malvivientes.
Su cuerpo sin vida fue encontrado en el interior de su vehículo, un Isuzu, año 2007, placas PCC 9607, doble cabina, color gris de su propiedad, a unos dos kilómetros de distancia de la subdelegación policial de esta ciudad, ubicada en la calle salida a Gualaco, San Esteban y Bonito Oriental, Colón.
De acuerdo a la versión de las autoridades que practicaron el reconocimiento del cadáver, este presentaba al menos siete impactos de bala de diferente calibre.
Solo vino a morir
Herrera Zelaya vino a Juticalpa la mañana del sábado para asistir a una fiesta que en honor al cumpleaños de su suegra celebraba en familia.
En horas de la tarde de ese mismo día salió con destino a la aldea La Venta, Gualaco, donde la familia tiene una hacienda. Al parecer, sospechan las autoridades, los criminales ya habían detectado sus movimientos, ya que cada fin de semana llegaba a pagar jornales e inspeccionar los trabajos.
La Policía da por descartado que el crimen de Herrera Zelaya tenga vínculos con un asalto armado, porque todas sus pertenencias personales, el reloj, cartera, dinero, sus armas de reglamento y otros objetos, se encontraron en el vehículo que se conducía.
Juan Ramón Mejía, subdelegado policial en Telica, Juticalpa, estimó a EL HERALDO que "la muerte del oficial fue materializada por una o varias personas que lo conocían...
El vehículo estaba bien aparcado con la emergencia puesta y de forma neutral, el vidrio de la puerta del lado del chofer estaba bajado casi en su totalidad lo que hace deducir que antes de asesinarlo le hicieron señal de parada y conversaron con él", apuntó.
"Es un golpe demoledor"
"Estamos consternados por la muerte del subcomisionado José Rolando Herrera Zelaya, él era como un padre para los policías de escala básica", reaccionó ayer el subinspector Alex Isaí Cubas, adscrito a la Jefatura Departamental Número 15 de la Policía Nacional Preventiva.
"Es un golpe demoledor, porque si bien es cuerpo que el pertenecía a la escala superior de la estructura policial, fue nuestro jefe y le apreciábamos mucho", agregó el joven oficial.
"De mi coronel Herrera Zelaya podemos manifestar que fue un gran persona, tanto en su vida profesional como en la vida civil, por eso se ganó la admiración y el aprecio de sus compañeros de armas, incluyendo a sus subalternos", dijo.