Honduras
Un milagro salvó de morir a cuatro miembros de una familia tras la explosión de una granada RPG7 que un niño recogió en el terreno de un batallón y lo llevó hasta su casa ubicada en la aldea Agua Blanca, en el valle de Támara, para venderla como chatarra.
A causa del estallido resultaron heridos Geovany Antonio Varela, de 35 años; su hijo del mismo nombre, de 11 años; su compañera de hogar Darianna Mayolit Flores CarÃas, de 20, y la niña Dariana Lisbeth Varela Flores, de 4 años, quienes fueron trasladados al hospital Escuela y al Materno Infantil a recibir la atención médica oportuna.
Solo un perro que se encontraba en el corredor murió, como resultado de la explosión, mientras que el inmueble resultó con daños materiales en una ventana y en la pared frontal.
Técnicos del Escuadrón Antibombas se presentaron al lugar a realizar las investigaciones preliminares y a levantar los restos de explosivos que quedaron en la escena.
Repentina explosión
Según relatos de testigos, el menor Geovany Antonio salió de su vivienda en horas de la mañana a buscar pedazos de metal en un terreno propiedad del Segundo Batallón de ArtillerÃa, exactamente al área del polÃgono de tiro.
Sin percatarse del peligro levantó una granada y algunos restos de otro material de guerra que encontró en el área, los metió en un saco de nylon y partió de regreso con la esperanza de vender los metales a compradores de chatarra para obtener un poco de dinero.
Tras llegar a la vivienda tiró el saco al suelo y en segundos se produjo un fuerte estruendo, lo que provocó que los cuatro cayeran gravemente heridos.
De inmediato una vecina procedió a llamar por teléfono a la PolicÃa para pedir auxilio y que trasladaran a los heridos a centros asistenciales.
Agentes policiales se movilizaron rápido en la radiopatrulla 06 y al llegar al lugar hallaron a los afectados tendidos en el suelo, por lo que los levantaron para trasladarlos al principal centro hospitalario capitalino, para lo cual contaron con apoyo de una ambulancia de la zona.
Los heridos fueron atendidos por los médicos de turno tras ingresar a la sala de urgencias y, a pesar de las múltiples heridas, ayer se confirmó que todos estaban fuera de peligro.
En la escena quedaron los restos del explosivo, asà como un agujero en el corredor y otros desperdicios de material bélico.
"Lo que vimos cuando llegamos era doloroso, los dos niños y los adultos tenÃan mutiladas ciertas partes de sus extremidades; por eso decidimos no esperar las ambulancias y los subimos a la patrulla, expresó el policÃa Matamoros de la Cuarta Estación Policial de Belén.
Relató que el niño presenta heridas graves en el estómago y en otras partes del cuerpo, por lo que no se explica cómo logró sobrevivir.
Presencia de antibombas
Por temor a que se registrara otra explosión, los policÃas solicitaron apoyo de especialistas del Escuadrón Antibombas para levantar otra granada que quedó en el área y procedieran a su destrucción. Tras realizar una inspección en el área, los especialistas en explosivos hicieron detonar otro artefacto pequeño y levantaron los restos de la granada RPG-7 para realizar los análisis correspondientes.
Desde la vivienda donde se registró la tragedia se puede observar el polÃgono donde los militares realizan sus prácticas de lanzamiento de cohetes, lo que, de acuerdo a los moradores, representa un peligro.
Se supo que un equipo de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) realizará una inspección en la zona con el fin de verificar si existen señales de que el acceso a la zona militar es restringida para las personas particulares.