Honduras
La participación de policías en el triple crimen que se registró la noche del martes en la colonia La Joya es la pista principal que tienen los cuerpos de investigación, lo que toma más fuerza con una denuncia sobre amenazas a muerte que recibió la joven Yenny García de parte de una oficial asignada a la estación del barrio El Manchén.
Hombres armados penetraron a la casa 2101 ubicada en el bloque "C" y dispararon contra Yennynieve Teresa García Najar, de 28 años, el policía Pablo Antonio Rivas Vélez, de 23, y el niño Jafeth Alejandro Fonseca García, de 16 meses, matándolos en el acto.
Los malhechores huyeron tras cometer el triple crimen, mientras que la policía montó fuertes operativos en la capital que dieron como resultado la captura de tres sospechosos, entre ellos los policías Will Laínez Muñoz y José Vásquez Cálix, así como el civil Darwin Laínez Muñoz, para efectos de investigación.
Al ser requeridos, los sospechosos comenzaron a disparar desde una camioneta Ford Explorer en que se conducían e hirieron a un policía en una pierna.
Tras una serie de pesquisas, los cuerpos de investigación policial no hallaron evidencias de la participación de los detenidos en el triple crimen, pero fueron puestos a la orden del juzgado por los delitos de asociación ilícita y tentativa de homicidio.
El portavoz de la Secretaría de Seguridad, Leonel Sauceda, no descartó la participación de policías en el sangriento suceso y como hipótesis la policía maneja que se trata de un crimen pasional, lo que está en proceso de investigación.
Amenazas de una oficial
Como si hubiese presentido su muerte, varias horas antes la joven García Najar se comunicó con su madre que reside en Estados Unidos para expresarle que la amaba, pero además le reveló que había sido objeto de amenazas de parte de una oficial de la Policía Preventiva asignada a la estación de El Manchén.
Yennynieve Teresa administraba la glorieta que funciona en la estación policial donde les vendía la comida a los agentes y oficiales, por lo que siempre la transportaban hasta su vivienda en una patrulla.
En una comunicación telefónica con El HERALDO, la señora Nelda Najar Reyes, madre de la joven y abuela del niño, reveló que el día del crimen su hija se comunicó con ella a las 11:40 de la mañana, hora de Honduras, para decirle que la amaba y para advertirla del peligro que corría.
Aseguró que la occisa le comentó que el lunes una oficial de policía la trató mal, incluso de perra y prostituta, le dijo "que no tenía ningún derecho de subirse a la patrulla".
En relación al agente Rivas Vélez, aclaró que la infortunada no tenía ninguna relación sentimental con él, sino que le rentaba una habitación en la casa, lo mismo que a otro muchacho.
Prosiguió que García Najar estaba casada con el subinspector de policía Héctor Fonseca Aparicio, asignado a Islas de la Bahía, con quien procreó una niña y el pequeño que perdió la vida en el tiroteo. Actualmente estaban separados por problemas en el hogar.
Sin poder contener el llanto, la acongojada madre pidió a los altos mandos de la Policía Nacional que ordenen una investigación y se castigue a los responsables de la masacre, porque la muerte de su hija y de su nieto no puede quedar en la impunidad.
La Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) continúa con las investigaciones orientadas a esclarecer el triple crimen y capturar a los responsables.