Honduras
Como cada mañana, se habÃa levantado a realizar las labores del hogar. Pero ese dÃa la muerte vendrÃa por ella y dos mujeres más que la acompañaban. Se trata de tres féminas que murieron electrocutadas ayer en la mañana luego de recibir una fuerte descarga eléctrica.
Las vÃctimas son la suegra y sus dos nueras. Las fallecidas respondÃan a los nombres de Lidia Esperanza Ramos Guzmán (50) y sus nueras Olga Marina Inestroza Varela (18) y Carmen Aidé Gómez de 16 años. El trágico hecho ocurrió ayer a eso de las nueve de la mañana en la colonia Miguel Paz Barahona, en el sector de CofradÃa.
Los hechos
Según se conoció, en el patio de la casa donde residÃan las tres fallecidas se encontraba un cable eléctrico de alta tensión.
Testigos relatan que Lidia Esperanza, quien iba a tender una ropa que estaba lavando, recogió el cable y en cuestión de segundos la electricidad empezó hacer de las suyas; al ver lo que ocurrÃa, una de sus nueras la tomó de la mano para tratar de salvarla, pero corrió la misma suerte.
En la casa también estaba su otra nuera, que, desesperada, trató de auxiliarlas, pero no lo logró y también se electrocutó. Las tres fallecidas andaban descalzas, lo que hizo que la corriente se propagara por sus cuerpos de forma más rápida.
MartÃn Rivera, hijo de doña Lidia y compañero de hogar de Olga Marina Inestroza Varela, contó que él andaba buscando a un muchacho para irse a trabajar y que al regresar a la casa se encontró con su madre, esposa y cuñada tiradas en el suelo e inconscientes, por lo que las subió a la paila de un carro y las llevó a un centro médico, pero fue demasiado tarde ya que al llegar ya habÃan perdido la vida.
"No supe qué pasó, al llegar vi que las tres estaban tiradas en el suelo y las traje donde un médico, pero ya estaban muertas", expresó MartÃn Rivera.
Revuelta de vecinos
El doliente dispuso llevar los tres cuerpos sin vida hasta la estación policial de CofradÃa, para que las autoridades de la DNIC y Ministerio Público (MP) realizaran el reconocimiento de ley.
La madre de la infortunada Carmen Aidé Gómez, Hilda Bardales, dijo que su hija deja un pequeño de dos años y que el esposo reside en Estados Unidos. "Mi hija me llamó anoche (jueves) y me dijo que hoy (viernes) llegaba a visitarme, pero ya no lo hará", dijo llorando la señora.
Vecinos, familiares y amigos de las occisas llegaron a la posta policial de CofradÃa e impidieron que las autoridades realizaran el reconocimiento, aduciendo que en Medicina Forense se tardan en entregar los cadáveres. Los vecinos gritaban: "Que no se las lleven, si no fue que las mataron, fue accidente".
Una residente hasta se atrevió a quitarle la bolsa al morguero para que no se las llevaran. Para controlar a los enardecidos pobladores fue necesaria la presencia de un continente militar para calmar los ánimos.