Honduras
Con honores de ordenanza fue sepultado ayer el oficial de policía Walter Iván Romero Alvarenga, de 43 años.
El inspector Romero, asesinado en La Lima la madrugada del martes, era el jefe de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) en el departamento de Cortés. Ayer recibió un ascenso póstumo al grado inmediato de subcomisario.
"Hermanito lindo, te nos vas, hermanito, ahora quién va a estar con nosotros", lamentaba una de las hermanas del fallecido.
Durante el funeral, las autoridades de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (Dnic) se dieron lectura a un acuerdo de duelo que fue entregado a la madre de Romero.
"Y ahora quién me va cuidar, quién me va decir ‘mamacita linda, la quiero mucho’".
"Se me fue, me lo mataron por ser honesto, no es justo", gritaba con desconsuelo doña Gertrudiz Alvarenga.
Ascenso
El subcomisario Walter Romero laboró en la Dnic desde 1994, fue parte de la primera promoción, es decir, de los que inauguraron la Dirección de Investigación Criminal (DIC).
"Fuiste un gran compañero, los que te conocimos en el curso sabemos de todas tus aptitudes personales y siempre te gustó hacer las cosas de la manera correcta, siempre te gustó sobresalir por tu trabajo", recordó Reynaldo Rubio, compañero de Romero. "Es doloroso estar frente a tu féretro, pero te quiero decir que te nos has adelantado, pero dejas compañeros comprometidos con el trabajo", agregó el inspector Rubio.
Además del ascenso póstumo, se hizo entrega a su madre de la medalla Estrella al Sacrificio Policial Cacique Lempira.
Consternación
Al funeral llegaron amigos de infancia de Romero, así como compañeros de la Dnic y del Cuerpo de Bomberos, donde era socorrista voluntario desde hace varios años.
"Te quiero despedir en nombre de tus compañeros de promoción, los que nunca te olvidaremos porque siempre fuiste especial para todas las personas que te conocimos", recalcó Rubio.
Las filas policiales por un momento se resquebrajaron. El dolor era evidente, aun más cuando se leyó el perfil del fallecido.
"Pasaste de niño correlón a un niño de iglesia, llegaste junto a tu madre cuando tenías siete años, desde entonces aprendiste a amar y colaborar con tu prójimo", dijo uno de los presentes.
Incondicional hijo
Walter era una persona muy especial dedicada a su familia, sus hijos, a nosotros sus hermanos y sobre todo a mi madre, recordó Raúl Romero, hermano de la víctima.
"Sus deseos eran servir y proteger la patria como dice la ley", dijo melancólicamente.
Entre los recuerdos que deja el subcomisario a su madre está el hecho que le decía: "mamacita, vos sos mi novia, así que te tengo que cuidar", y se acostaba bajo el regazo de su abnegada progenitora.
Cuando lo regañaba, recordó la madre, me decía: "mamacita, como está enojada ahorita, estamos divorciados", pero después la contentaba dándole abrazos y besos, relató entre lágrimas la desconsolada madre.
Durante los 16 años de trabajo para la institución, Romero se desempeñó como jefe de las unidades de Robo de Vehículos, Delitos Especiales y Homicidios.
Además fue jefe regional en La Ceiba, Santa Bárbara, San Pedro Sula, Comayagua, Tegucigalpa, Choluteca y Cortés, donde fue asesinado por varios criminales sin escrúpulos.
Investigación
El crimen se perpetró en el barrio El Centro de La Lima.
De acuerdo con el reporte policial, los tres sujetos que lo atacaron descargaron sus armas automáticas contra el vehículo que lo transportaba.
En la escena se contabilizaron más de 30 casquillos. Los forenses determinaron que al menos 17 balas impactaron en la humanidad de Romero.
Según las investigaciones previas, Romero gozaba de su día libre y estaba departiendo con unos amigos cuando recibió una llamada a su teléfono celular.
Estando en el interior del vehículo de su propiedad se acercaron tres sujetos quienes, sin mediar palabra, le dispararon.
Para efectos de investigación se encuentran detenidas dos personas que supuestamente son testigos claves para esclarecer el crimen. Romero coordinó las operaciones que condujeron al decomiso de 500 kilos de cocaína,el pasado 16 de agosto. Ese mismo día, cuatro sujetos fueron detenidos por la policía.
Según lo informado por Seguridad ese día, los detenidos habrían ofrecido un soborno de 40,000 dólares a varios oficiales a cambio de que los dejaran en libertad.
El soborno fue rechazado por los oficiales y se convirtió en un agravante más que enfrentarán en los tribunales de la república.