Honduras
El niño Denis Eduardo Cantarero Hernández, de 12 años, no pudo regresar a la escuela ni su madre realizar un viaje que tenía planificado, porque la muerte los sorprendió misteriosamente en la comunidad de San Miguelito, Intibucá.
El menor y su progenitora Elsa Marina Hernández Cantarero, de 50 años, fallecieron en circunstancias que están en proceso de investigación, ya que presentan signos de envenenamiento o de asfixia, por lo que los familiares sospechan que hubo mano criminal.
Los cuerpos inertes fueron trasladados a la morgue de Medicina Forense de la capital para realizarles la autopsia, con lo cual se determinarán las causas del inesperado deceso.
Misterioso deceso
La noche del martes, madre e hijo se encerraron en su cuarto a dormir, como lo hacían normalmente.
Denis Eduardo preparó sus útiles escolares con alegría, porque después de la prolongada huelga de los maestros por fin regresaría a clases en la escuela mixta La Independencia, donde cursaba el sexto grado de educación primaria.
Mientras tanto, doña Elsa Marina alistó su ropa y otras prendas para viajar a Siguatepeque a realizar unas diligencias personales, según comentaron los familiares que reclamaron los restos mortales en la morgue capitalina.
En la vivienda se encontraba el joven Edwin Nahúm Cantarero, de 24 años, hijo de la señora y hermano de Denis Eduardo.
A las 6:30 de la mañana del siguiente día el muchacho se levantó y le resultó extraño ver que su hermano no se levantaba para ir a la escuela ni su progenitora para salir de viaje, por lo que tocó a la puerta varias veces, sin obtener ninguna respuesta.
Después de insistir varias veces en llamarles para que se levantaran, Edwin Nahúm decidió forzar la puerta y al ingresar encontró a los dos sin vida, acostados en la misma cama, por lo que alertó a sus familiares sobre lo que había sucedido. Las autoridades competentes realizaron el reconocimiento legal de los cadáveres, mientras que los dolientes determinaron trasladarlos a la morgue para realizarles la autopsia.
Sospechas
La señora Emérita Hernández pidió a las autoridades investigar el caso porque tienen dudas de que sus parientes murieran de manera natural, ya que ambos tenían espuma en la boca y sangrado nasal.
"Nosotros pedimos que se investigue; si fue muerte de Dios, pues gracias al Señor que así lo permitió, pero si hubo mano criminal, nosotros no estamos de acuerdo", expresó. Otro doliente comentó que doña Elsa Marina había tenido problemas con la compañera de hogar de su ex marido, a quien enfrentó en los tribunales de justicia por difamación y calumnias.