Honduras
Bajo un discreto dispositivo de seguridad implementado por la Fiscalía de Atención para Migrantes en Chiapas, la noche del domingo la caravana del Comité de Migrantes y Familiares de Honduras arribó al albergue Hogar de la Misericordia, donde escucharon las constantes violaciones a los derechos humanos que sufren los migrantes.
El coordinador de la casa del migrante, Heyman Vázquez, les dio la bienvenida y explicó que a los "sin papeles" se les brinda alojamiento, alimentación y asesoría.
Para llegar a este poblado donde los inmigrantes abordan el ferrocarril, el grupo recorrió en microbús unos 260 kilómetros sin ser molestado por las autoridades migratorias en las dos casetas del Instituto de Migración (INM).
Vázquez aseguró a las madres que en Chiapas ha disminuido violaciones a los derechos humanos de los migrantes. "Antes todos los días recibíamos quejas", señaló.
Por su parte, las madres hondureñas pidieron a los inmigrantes que se comuniquen con sus familiares ya que ellos están esperando una llamada.
En el segundo día de búsqueda, integrantes de la caravana exhibieron más de 300 fotografías de hombres y mujeres en el parque central de este poblado ubicado a unos 300 kilómetros de la frontera con Guatemala.
Posteriormente, en el marco del Día de Muertos la comitiva acompañada por organismos mexicanos defensores de los derechos humanos, así como funcionarios del gobierno de Chiapas y del ayuntamiento municipal de Arriaga, realizó una caminata en las vías del ferrocarril.
"Nosotros somos hondureños que buscamos a nuestros hijos y familiares que un día como ustedes salieron en busca del famoso ‘sueño americano’. Llámenles para que el día de mañana ustedes no se encuentren en nuestra lista de desaparecidos, tenemos registrados más de 800 y no queremos que la lista siga creciendo, acuérdense que tienen una viejita que está esperando noticias de ustedes", suplicó doña Emeteria Martínez, quien desde hace años busca a su hija.
El recorrido concluyó en el panteón donde las madres hondureñas depositaron flores en una veintena de tumbas donde se encuentran los cuerpos de más de un centenar de migrantes que no fueron identificados.