Honduras
La noche de Navidad terminó en dolor para dos menores que sufrieron quemaduras de pólvora y otros dos por herida de bala, que fueron ingresados al hospital Mario Catarino Rivas.
El ministro de Salud, Arturo Bendaña, confirmó la información cuando inspeccionaba esa dependencia en horas de la mañana, aunque no precisó el nombre, edad ni la condición de los pacientes. Uno de los infantes afectados por explosión de pólvora es originario de Santa Bárbara, mientras que el otro reside en Yoro.
"Hay que poner mano fuerte con la prohibición de la pólvora, porque hay ventas clandestinas y no hay supervisión", se quejó el funcionario.
Bendaña aseguró que la campaña de prevención de uso de artefactos a base de ese producto para evitar accidentes "está funcionando", pese a que no se cumplió la meta de cero personas quemadas por manipulación de producto a base de ese detonante.
Aparte de esos heridos de la zona norte, se ha registrado, en lo que va de diciembre, tres menores lesionados por quemaduras que han sido tratados al hospital Escuela de la capital y dos adultos que viven en Santa Bárbara.
Unas de las víctimas ingresadas al Escuela es un adolescente de 16 años, originario de Dulce Nombre de Culmí, Olancho, quien perdió la parte superior del dedo medio de la mano izquierda al explotarle un mortero.
El desafortunado joven es Ninrod Martínez, que ingresó en la sala de emergencia del hospital Materno Infantil con la mano llena de sangre por la potencia de la detonación.
Pero un hecho rescatables es que en el Escuela no se reportaron personas con quemaduras por pólvora durante la celebración de la Navidad. El ministro lamentó que se produzcan estos accidentes por el descuido de los padres, quienes adquieren y facilitan la pólvora a los menores a pesar de que en algunas partes del país está prohibido el uso.
Balas
Los hechos violentos en Navidad casi se tiñen de luto en San Pedro Sula, luego de que otros dos niños fueran internados en el Mario Catarino Rivas con heridas de balas perdidas. "Es una irresponsabilidad de los adultos que se pongan a disparar, porque se ponen a disparar a mansalva y no miden las consecuencias", dijo el funcionario.
Indicó que en el hospital Escuela se han atendido 11 menores con heridas de balas disparadas al aire por parte de ciudadanos "irresponsables".
"Todos tenemos la responsabilidad de evitar lesiones que puedan costar vidas", recomendó Bendaña.
Alcohol
Por otro lado, el ortopeda del hospital Escuela, Octavio Alvarenga, lamentó que la tercera parte del presupuesto de mil millones de lempiras de esa entidad se destina para atender pacientes que han sufrido accidentes luego del consumo de bebidas alcohólicas.
Y esta situación se ve más reflejada en las fiestas de Navidad y Año Nuevo porque es cuando la ingesta de estos productos sube.
"El alcohol es el componente o el ingrediente número uno para gastar el presupuesto de este hospital, la tercera parte de este presupuesto se gasta en estar atendiendo traumas".
Las heridas que se tratan son por accidentes automovilísticos, de machete, armas de fuego o arma blanca, que se producen porque de por medio hay "consumo desmedido de aguardiente", explicó.
Esta situación tiene al hospital Escuela "desplumado" (descapitalizado) y por ello se desatienden a otros pacientes con enfermedades crónicas.