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Así se robaron la avioneta en San Pedro Sula

Fueron dos intentos infructuosos llevados a cabo para sacar la avioneta de la base militar, pero fue hasta en el tercer intento cuando lograron el objetivo
07.01.11 - Actualizado: 08.01.11 01:06am - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

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San Pedro Sula,

Honduras

En un informe preparado por el Juzgado de Instancia Militar en el caso del robo de la avioneta de la base aérea Armando Escalón, y que es parte del expediente en la Corte de Apelaciones, se asegura que esa pista se alquila a “personas sospechosas ligadas a la narcoactividad”.

En el escrito también establece que en tres casas se planificó el robo de la avioneta King Air, bimotor color blanco, matrícula mexicana XB-KSC, modelo A200, serie BC23 el pasado 31 de octubre.

Además se revela que uno de los factores que influyó en el robo de la aeronave, es el hecho que el área de la rampa donde están los angares están siendo alquilados a personas particulares sospechosas de participar en la narcoactividad, como es el caso de una familia de Copán y dos empresas aéreas que desde esta terminal realizan vuelos diurnos y nocturnos llegando a la rampla de las Fuerzas Aéreas tanto de las ciudades de San Pedro Sula y de La Ceiba.

Los involucrados ejecutaron el plan de tal manera que tomaron las medidas necesarias para evitar la reacción del personal militar a fin de retardar la salida de los aviones A37 que están en la base aérea Escalón y los Tucanes de la base de Comayagua para que no le dieran persecuesión a la avioneta robada.

En el informe elaborado por el Juzgado de Instancia Militar se determina la participación directa por varios oficiales, suboficiales y personal de tropa quienes se concertaron con civiles para este robo. Asimismo se responsabiliza a otros oficiales por omisión al no tomar las medidas de seguridad que se requiere en toda instalación militar.

Por otra parte, el expediente 1948 indica que en ningún momento en las declaraciones hechas por los involucrados señalan de manera directa o indirecta al coronel de aviación y en ese momento jefe de la base aérea Armando Escalón, Juan Carlos Gonzales Molina; pero sin embargo, la oficialidad que estaba bajo su mando no tomó las medidas de seguridad necesarias a pesar de haber existido anteriormente indicios racionales que indicaban la intención de robarse dicha aeronave.

El Juzgado Militar quien se inhibió de seguir conociendo el caso, también detectó que se está sustrayendo combustibles de los aviones A37, lo que representa un riesgo no sólo a la vida del piloto, sino también a la Seguridad Interior del Estado de Honduras poniendo en peligro la soberanía del país.

En el extenso expediente de más de mil hojas, se determina claramente que en el robo de la aeronave participaron civiles y militares, los cuales están presos, con excepción de los primeros -civiles- que andan prófugos.

Acusación y allanamiento

Por lo anrterior, el Juzgado Militar recomienda que se emita requerimiento fiscal contra los prófugos y se efectúen las diligencias legales, emitiendo las respectivas órdenes de captura para que los civiles identificados comparezcan por este caso.

Los civiles supuestamente implicados en el robo de la avioneta responden a los nombres de: David Inestroza alias “El Primo”, Henry Carranza, Willy Alexander Salgado López, Ramiro Inestroza, primo de David Inestroza.

El Juzgado Militar acuerda que se amplíen las investigaciones y que se realicen allanamientos en las tres viviendas donde se reunieron los implicados para cometer este delito, y que están ubicadas en residencial Los Cedros y barrio Suyapa.

Dos intentos fallidos

Según consta en el informe para sacar la avioneta King Air, se pagó desde 50,000 lempiras hasta 50,000 dólares a personas que facilitaran la salida de la avioneta.

Fueron dos intentos infructuosos llevados a cabo para sacar la avioneta de la base militar, pero fue hasta en el tercer intento cuando lograron el objetivo.

El primer intento de robo fue el 28 de octubre del 2010 cuando los involucrados utilizaron el método de repartición de combos de hamburguesas, cuyos refrescos venían preparados con pastillas para dormir, las que fueron distribuidas por el suboficial sargento técnico II, Mario Constantino López Acosta, al personal que estaba en la rampa donde permanecían dos soldados y para otro uniformado ubicado en la posta de la entrada de la base.

Cabe señalar que el suboficial Franklin Antonio Hernández Vásquez y el suboficial Mario Constantino López Acosta fueron las personas encargadas de entrar junto a un piloto de origen venezolano, el cual era de una edad aproximada de 40 años, canoso, de 1.70 metros de estatura. El plan se vio frustado porque los militares que estaban en guardia no se durmieron.

Posteriormente se planificó el segundo intento, el cual consistió en suministrar pastillas para dormir dentro de un refresco de tres litros, el cual fue dejado por Carlos Urbina y Ramiro Inestroza, quienes trajeron el refresco a la posta uno, de color azul donde se encontraba el policía de seguridad Manuel Heriberto López Pineda, quien fue el encargado de repartir dicho líquido a los soldados que estaban en ese lugar y los que estaban en la rampa.

Cuando eso sucedía, los suboficiales Carlos Urbina y Franklin Hernández, en compañía de tres grupos de personas en diferentes tipos de vehículos llegaron a la posta uno azul, donde Carlos Urbina ingresó con el primer grupo y Hernández con el segundo, con la misión de empujar el avión hasta la cabeza de la pista.

El tercer grupo estaba conformado por los dos pilotos e Ivis Calderón, quienes esperaron por diez minutos, pero en ese momento les avisaron que se acercaba un rondín que supervisa el sector del bordo y decidieron abandonar nuevamente la misión de robar la aeronave y se dirigieron a la casa de la colonia Suyapa.

Después realiza la última planificación, en el cual deciden pagar a los soldados claves para poder sustraer la aeronave con mayor facilidad ya que los dos intentos anteriores resultaron fallidos.

La primera negociación se realizó en una pizzería de la ciudad donde participaron David Inestroza alias “El Primo”, quien es la persona principal que se encargó de reunir el equipo para poder sustraer la aeronave bimotor modelo A200 de las instalaciones aéreas, siendo conformado por el subteniente Axel Abed Morazán, quien es piloto de un avión A37, así como Walter Rosa, sargento primero de comunicaciones y el suboficial Julio César Isaola, quien se encuentra de baja militar.

En esta reunión fueron consultados por Inestroza, que si ellos podían sacar el avión y éstos le manifestaron que estaban de acuerdo, pero que se debía planificar bien la “operación”, por lo que dio inicio a los actos preparatorios que posteriormente fueron ejecutando en otras reuniones que se dieron en tres lugares diferentes.

En la convocatoria también se describe la presencia de un hombre gordo, cabello negro medio calvo, con acento mexicano, quien preguntó por las bombas de combustible que se colocan adentro de los aviones de los “narcos”, a lo que David Inestroza respondió que sí contaban con el combustible que se le colocaba por dentro; asimismo, en esa reunión se encontraba un señor calvo que miraba como enojado y que sólo se dedicó a escuchar.

Una vez ejecutada la acción del robo también se relata que el subteniente Axel Abed Morazán quien se encontraba en la base aérea de Comayagua tenían como objetivo avisar si movían los aviones Tucanos a buscar la avioneta para intercentarla, ya que él no se encontraba en el interior de la instalación militar de San Pedro Sula.

El expediente investigativo tiene la hoja de vida de los implicados en el “avionetazo”.

En ese sentido, fueron reclutados los soldados por el suboficial Johnny Enrique Núñez y por el teniente Christian Javier Oseguera Leiva, los que establecen contacto con el cabo de seguridad Efraín Alexander Serrano y el suboficial Zavala Mejía, con quien fue pactada la cantidad de 100 mil lempiras.

Mientras que con los soldados Efraín Serrano, el cabo de seguridad aérea Guadalupe Navarro Navarro, Manuel Heriberto López Pineda, Marvin Javier Calderón Varela, el policía de seguridad Luis Alberto Sánchez Flores, a quienes les darían la cantidad de 50 mil lempiras cada uno, sin embargo sólo se les entregó la cantidad de 25 mil lempiras a cada uno, como anticipo, ya que el resto sería entregado después del robo de la aeronave.

Entre tanto, según declaración de Ivis Calderón, en un sector de la ciudad, a las 8:00 de la noche abordó un pick-up de lujo para luego pasar por López Acosta, quien se encontraba frente a una gasolinera de la colonia Planeta.

Posteriormente se dirigieron hacia AEROTEX-2, donde abordaron un turismo con vidrios polarizados donde estaba un hombre que fue identificado como Willy Alexander Salgado, quien labora como controlador aéreo en la Dirección de Aeronáutica Civil en San Pedro Sula, y quien anteriormente había proporcionado las cartas de navegación aérea cuando se desarrolló una reunión en la vivienda de la colonia Los Cedros, y donde estuvo David Inestroza quien fue la persona que le pagó por la colaboración en el hecho del robo del avión.

Estos hombres salieron de una gasolinera para dirigirse a las instalaciones del aeropuerto “Ramón Villeda Morales” llegando hasta el portón número dos, y en donde Willy Salgado se bajó del vehículo para proceder abrir el candado que estaban en el portón para luego abordar nuevamente su vehículo y se condujo hasta la rampa FBO para dejar el automotor y luego continuar a pie hasta el sector de la rampa de la base área “Armando Escalón”, donde Johnny Núñez iba encabezando el grupo y atrás de él las persona que se transportarían en la avioneta, y de último Ivis Calderón.

Los pilotos chequearon la aeronave y al observar que los tanques de combustibles ubicados en las alas no estaban totalmente llenos como lo habían acordado, decidieron no viajar ese día y abortaron la misión, saliendo por la posta uno azul, donde se encontraba de supervisor de rampa el suboficial Carlos Urbina y comandante de guardia Johnny Núñez en la posta uno azul se encontraba el cabo Rolly y Guadalupe Navarro Navarro, saliendo un total de cinco personas, incluyendo los dos pilotos de origen venezolano hacia el parque central de La Lima, donde los esperaba Henry Carranza, conocido como “El Aguatero” de Petronor, quien se desplazó en un turismo color negro para transportar a la gente hasta una gasolinera donde los aguardaba un turismo color blanco, el cual fue abordado por los dos pilotos y una tercera persona.

Los hombres aplicaron el mismo procedimiento que en el penúltimo intento, al llegar a la rampa de Fuerza Aérea donde se encontraba la aeronave tipo King Air, bimotor color blanco, con rayas doradas con matrícula mexicana XB-KSC, modelo A200 serie BC23. En esta ocasión las personas que ingresaron fueron los dos pilotos venezolanos y una tercera persona desconocida los cuales se subieron a la aeronave y donde el suboficial, Ivis Calderón, le quitó los cobertores y se quedaron esperando directrices de la torre de control.

El expediente revela que Johnny Núñez fue la persona encargada de atar a los soldados, para lo cual “amarró” primero al soldado Marvin Calderón que estaba en el hangar y el soldado Luis Sánchez Flores, quien prestaba servicio en la rampa donde se encontraba la avioneta.

Aprovechando que al aeropuerto estaba ingresando un avión carguero, los pilotos encendieron el motor para iniciar el carreteo de la aeronave hacia la pista que se le asignó a Willy Salgado, al momento en que el carguero estaba a 50 metros de la torre, a la aeronave extraviada le encienden otro motor para despegar, mientras tanto los suboficiales Ivis Calderón y Johnny Núñez se escondieron en una zacatera próxima a la rampa por si el plan fallaba, sacar los pilotos de la aeronave por un lugar seguro, pero no hubo ningún contratiempo, por lo que el avión despegó con éxito. Luego de cumplir la “misión”, los dos suboficiales salieron de la base aérea por la posta uno azul en donde los estaba esperando Henry Carranza en un turismo color negro para trasladarlos al centro de San Pedro Sula.

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