Honduras
Cerca de 200 personas marcharon ayer para pedir por la liberación del empresario Jorge Alberto Mondragón, quien desde hace más de 30 días fue secuestrado.
La manifestación inició en el kilómetro 47 de esa calzada, en el desvío a Yuscarán, sitio desde donde se movilizaron de forma pacífica por espacio de 15 minutos hasta llegar a esa ciudad.
Participaron en la marcha pobladores de Yuscarán y otros de las aldeas de Agua Fría, Ojo de Agua, Las Crucitas, El Zarzal y El Rodeo, quienes exigieron a los captores de Mondragón liberarlo de su cautiverio.
Ondeando la Bandera Nacional, con pancartas y fotografías del secuestrado, los protestantes dieron mayor sentimiento a la marcha. Por caminos de tierra y las pintorescas calles empedradas de ese localidad se movieron los manifestantes, alzando la voz para pedir justicia en este caso.
La familia de Jorge Alberto Mondragón, originaria de Yuscarán, asegura que ya cumplió con el pago para que fuera liberado, pero que ahora los secuestradores no han vuelto a comunicarse ni han dado una señal de vida de su pariente.
En un intento desesperado por saber el destino de Mondragón, su parentela ha ofrecido por medios de comunicación una recompensa para quien brinde información sobre su paradero.
La comunidad de Yuscarán ha cuestionado que la Secretaría de Seguridad no ha podido resolver este secuestro.
Acorralados
El fenómeno del secuestro sigue siendo una de las actividades delictivas que más atormenta a la población nacional, aunque en la gestión actual ha logrado reducirse el delito en relación a los años anteriores.
En 2010 hubo 69 personas secuestradas, de las que 46 fueron liberadas, ya sea por el pago de su libertad o por la acción policial, según datos de la Secretaría de Seguridad.
En 2009 se contabilizaron 111, mientras que en 2009 la cifra llegó a 101.
La falta de investigación avanzada sigue siendo uno de los principales obstáculos para acabar controlar este flagelo.
A esto se suma que dentro de la Secretaría de Seguridad hay “manzanas podridas”, agentes corruptos que forman parte de bandas de secuestradores.
Lo anterior quedó demostrado cuando el agente de la Unidad Antisecuestros de la Policía Nacional asignado a La Ceiba, Nery René González, fue detenido en noviembre de 2010, luego un enfrentamiento con elementos policiales que impidieron que secuestrara a un empresario sampedrano.
González fue acusado del delito de secuestro.
Seguridad ha separado a varios efectivos policiales por diferentes irregularidades, aunque se cree que aún hay “cerebros” delictivos en ell interior de esa dependencia.
La depuración policial es una tarea que debe continuar en la Secretaría de Seguridad.