Honduras
La Fiscalía y dos equipos de la DNIC están al frente de las investigaciones en torno a la masacre en la cancha Sport Plaza.
Ayer se informó que las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en el negocio ya están siendo analizadas.
El jefe de la unidad de Homicidios de la DNIC, Edis Morales, explicó "ese caso se le asignó a los detectives que forman dos grupos de investigación, pues queremos resolver pronto ese crimen". Por su parte, los vecinos de Jardines del Valle y colonias aledañas poco a poco han ido resguardando sus calles para sentirse seguros en sus casas ante el auge comercial en el bulevar.
Si bien es cierto que la obra de infraestructura ha elevado la plusvalía y ha abierto oportunidades de negocios, los residentes, sobre todo los de las primeras etapas de la colonia, sienten que les ha costado su tranquilidad.
El tiroteo el miércoles en una de las zonas deportivas más populares de la ciudad en la que cada noche coincidían jóvenes de diferentes sectores para jugar una potra ha aumentado el temor entre los residentes.
Las autoridades de seguridad gestionan un sistema de vigilancia electrónico para el bulevar y las colonias vecinas. Por las calles de Jardines del Valle, colonia Universidad, Villas del Sol y Los Laureles no se observa a nadie caminando.
Las trancas y los guardias cada vez se vuelven más necesarios en dichas colonias. La zona que ha sufrido el mayor impacto es Jardines del Valle; es rara la calle que no tengan esa medida de seguridad.
Le grité que se tirara al suelo, relata hermano
Daisy Jessenia Oviedo Mejía, víctima de la masacre en la cancha de fútbol, fue sepultada ayer entre el llanto de sus ex alumnos de primer grado. La joven de 22 años fue despedida con cantos cristianos y citas bíblicas de los fieles del Ministerio Evangélico Filadelfia. Mientras sus familiares, amigos, compañeros, vecinos y alumnos veían el cuerpo en el féretro por última vez, el pastor German Silva les llamaba a estar preparados. Josué Oviedo, hermano mayor de Daisy, reconoció que estaba vivo de milagro.
"Yo estaba jugando en la cancha cuando de repente escuchamos las ráfagas. Le grité ‘Daisy tirate al suelo’ pero creo que ya la habían herido", relató Josué. "Cuando la recogí a ella vi que habían más muertos. La vi sangrando y le di respiración de boca a boca a mi hermana, ella quería como hablar pero no podía, solo me quedó viendo".