Honduras
Sin una ceremonia religiosa, mucho menos coronas de flores, ni siquiera familiares o amigos que los despidieran, hoy fueron sepultados en una fosa común 22 compatriotas en la capital de Honduras.
Los cadáveres de los 22 hondureños, víctimas de la violencia y la delincuencia que azota a Honduras, permanecieron en la morgue del Ministerio Público por dos meses, sin que algún familiar o amigo cercano los reclamara.
Los cuerpos, introducidos en bolsas blancas, fueron lanzados en la fosa común cavada por una máquina en el cementerio Divino Paraíso, al suroeste de la capital de Honduras.
En la misma fosa fueron sepultados ocho pequeños cuerpecitos, correspondientes a fetos encontrados en varias zonas del Distrito Central luego de ser abandonados por sus desalmadas madres.
En total, Medicina Forense contabilizaba 38 cadáveres de desconocidos; sin embargo 16 de ellos fueron identificados y reclamados por familiares tras la publicación de un anuncio en medios de comunicación escrita de Honduras.
"Aún tenemos nueve que no podemos enterrar todavía porque esperamos dos meses por si aparece algún familiar", dijo a los medios Oscar Andino, empleado de Medicina Forense.
Honduras fue catalogado en 2010 como uno de los países con mayor índice de homicidios por cada 100 mil habitantes del mundo.
Tras una serie de asesinatos perpetrados por el sicariato, el presidente Porfirio Lobo ordenó que mil militares apoyaran en las calles los operativos de 14 mil policías en las principales ciudades de Honduras.
Al primer día de implementación de la medida, en San Pedro Sula, al norte de Honduras, dos policías murieron en un enfrentamiento con delincuentes que llevaban secuestrada a una mujer y por la noche, desconocidos protagonizaron un tiroteo en el que fallecieron cuatro personas y diez resultaron heridas en una cancha de fútbol rápido.