Honduras
Mató a su esposa por razones aún desconocidas y horas más tarde él mismo acabó con su vida.
La trágica historia comenzó en un restaurante de El Progreso y terminó en Puerto Cortés.
El especialista en otorrinolaringologÃa, José Francisco Galo, fue quien, la noche del jueves, acabó con la vida de su esposa, la enfermera Blanca Nuvia Medrano, de 50 años.
Huyó del restaurante y no se supo de él hasta que ayer viernes su cuerpo fue encontrado en horas del mediodÃa.
Él ingirió pastillas de uso agrÃcola, según Oslin Zúniga, forense del Ministerio Público en Puerto Cortés.
Mauricio Paredes, de la Cruz Roja, dijo que recibieron una llamada en la que alertaban que un hombre convulsionaba en una banca del parque.
La ambulancia llegó al lugar, le dieron los primeros auxilios al paciente y fue trasladado a la emergencia del hospital donde finalmente murió.
El forense Oslin Zúniga confirmó que la causa de la muerte fue por envenenamiento, ya que al momento del levantamiento se encontró en las bolsas de su pantalón unas pastillas del quÃmico sulfuro de aluminio, además su cuerpo emitÃa fuertes olores a ajo, caracterÃstica tÃpica del veneno, explicó Zúniga.
Agregó que también se le encontró 126 lempiras en efectivo, un manojo de llaves y una pistola escondida en su faja en la parte trasera de la espalda, detalló Zúniga
En la morgue del hospital de área llegaron amistades y pacientes que conocieron a Galo.
"Yo lo miré ayer como a las 9:00 de la mañana en el mercado comprando una gorra y el periódico, su rostro estaba lleno de tristeza, con su mirada perdida, intenté seguirlo pero no lo pude alcanzar, luego llamé a su hermano para contarle que lo habÃa visto, pero nunca imaginé que tomarÃa esta fatal decisión, fue un gran médico y una buena persona", expresó Sandra Pineda, locataria del mercado San José.