Honduras
La violencia en el Bajo Aguán, en el litoral Atlántico de Honduras, ha dejado en las últimas horas cinco muertos, lo que ha causado preocupación en las autoridades encargadas de brindar seguridad.
"Al parecer hay otros intereses, no solo de conseguir tierra como lo hemos visto ya. Las intenciones son manifiestas en otro sentido y por tal razón allí hay un problema agrario sin resolver y un problema político que terminar", dijol el director de la Policía Nacional José Luis Muñoz Licona.
A su juicio, "es necesario que las secretarías dejen de crear expectativas donde no se puede cumplir porque tierra no hay, es difícil porque el territorio hondureño está ya definido".
Muñoz Licona dijo que es necesario mantener la presencia policial en la conflictiva zona, "porque en estas circunstancias se van a estar matando los campesinos y los guardias. Unos defendiendo las haciendas y los otros queriendo entrar; de hecho, se están cometiendo varios ilícitos porque hay robos, saqueos y usurpaciones".
Con la comisión de varios delitos, “entra la parte judicial y tiene que valorar el Ministerio Público qué acciones deben instar, no es solo un trabajo policial, es un trabajo en todas las instancias, de todos los ministerios que tienen que ver con esta situación. Tenemos que participar para solucionar el problema", reclamó.
A más de un año de haber estallado esta crisis, el conflicto en el Bajo Aguán ha dejado más de una veintena de hondureños muertos.
El domingo, cinco guardias de seguridad fallecieron en el asalto de una turba de hombres disfrazados de campesinos, según denunciaron los mismos empleados de la finca.
Debido a esta crisis, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ramón Custodio, denunció que el Estado es el culpable del problema de tierras entre campesinos y empresarios.
Ante la violencia que se ha desatado, el gobierno de Porfirio Lobo Sosa decidió militarizar el Bajo Aguán para evitar el derramamiento de sangre.