Honduras
Centenares de personas dieron ayer el último adiós al administrador de la represa Hidroeléctrica Cañaveral, Walter Figueroa, su esposa Rosibel Arita y Néstor, de seis años de edad, acribillados el sábado en horas de la noche.
"Cómo es posible que esos malvivientes le hayan quitado la vida a una familia trabajadora, humilde y servicial que no se metÃa con nadie. No es justo que pasen estos crÃmenes y las autoridades policiales no hagan nada", dijo consternada Reyna Marlene Reyes, residente en San Francisco.
Los restos de los tres miembros de la familia Figueroa Paz fueron trasladados a las 10:00 de la mañana hasta el campo santo de la comunidad en vehÃculos de la empresa donde el ingeniero Figueroa laboró por muchos años.
Sus cuerpos yacen en una misma fosa. Amigos de trabajo de Figueroa y compañeros de universidad de Rosibel Arita dieron lectura de acuerdos de duelo. Hasta el alcalde de ese municipio, Gaspar Pineda, acompañó a los familiares en el entierro y repudió el atroz crimen de una familia trabajadora y luchadora.
Los asistentes dieron un aplauso en tributo a la familia Figueroa Paz.
Hermanos y madres de Walter y Rosibel, invadidos por el llanto, compartieron con los asistentes las cualidades que siempre caracterizaron a sus parientes. "Siempre fueron personas humildes y trabajadoras. Dios tiene un propósito para todo en la vida", dijo Wilson, hermano del ingeniero.
Familiares de los malogrados no se explican las razones que originaron el crimen de sus parientes. Señalaron que ellos no tenÃan enemistades, pero no descartan que el asesinato de Walter, Rosibel y el pequeño Néstor haya sido por enviada relacionada con el puesto que tenÃa ingeniero en la Enee.
El matrimonio deja a un niño de 13 años que no los acompañó el dÃa del crimen porque prefirió quedarse en casa. La PolicÃa investiga el entorno polÃtico y laboral del ingeniero Figueroa para identificar a los autores intelectuales y materiales del crimen.