Según los expertos, para aplicar el pensamiento positivo en las empresas es necesario hacerlo de forma estructurada y metodológica, la que permitirá enfrentar situaciones complejas, ya sean planeadas o no.
La metodología que se propone consta de 7 pasos, los cuales son:
1. Defina la situación. Es lo primero que se tiene que realizar. Todo el tiempo que se invierta en esta fase será recompensado por la claridad y la definición exacta del problema a resolver. Por lo regular, esto lleva apenas unos cuantos minutos y su utilidad se manifiesta en enfocar adecuadamente los esfuerzos realizados y en la reducción del estrés al conocer a fondo la situación. “Un problema bien definido es un problema que está medio resuelto”, aseguran los expertos.
2. Cree un diálogo interno. En esta fase debe estar alerta a la conversación que sostiene con usted mismo acerca de la problemática, teniendo siempre en mente que los pensamientos negativos traen consigo sentimientos negativos. Se debe analizar con detenimiento si se está pensando concienzudamente o se está dejando llevar por las emociones.
3. Identifique el resultado deseado. Se debe buscar con claridad los resultados que se desean obtener de una situación específica. Este es el momento para vislumbrar el resultado al que desea llegar y de preferencia con detalles, es decir, utilizar datos cuantitativos y cualitativos para describir el resultado buscado; para esto existen tres conceptos que se pueden utilizar: establecer las metas, afirmaciones y visualizaciones. Se debe elaborar un plan con las siguientes características: mensurable, orientado a la acción, realista y con plazos de tiempos concretos.
Una vez fijadas las metas con estas características, se debe elaborar el plan para alcanzarlas.
4. Rasgos positivos. En esta fase se debe eliminar todo rastro de actitud negativa, para crear el ambiente adecuado para que afloren los comportamientos positivos que poseen todos individuos, como optimismo, entusiasmo, creencia, integridad, valor, confianza, determinación, paciencia, calma y enfoque.
5. Represente mentalmente la situación. Como en los aspectos deportivos, en las situaciones empresariales se obtienen mejores resultados si se representa mentalmente el escenario al que se desea llegar.
6. Decídase a actuar. Si se han cubierto las fases anteriores corresponde el turno de ponerse en acción; elaborar un plan de acción que sea flexible y que abarque las subtareas necesarias para enfrentar la situación deseada es fundamental.
7. Evalué los resultados. En esta etapa se debe invertir el tiempo necesario para evaluar las acciones que resultaron satisfactorias y corregir aquellas que a juicio del responsable no cubrieron por completo las expectativas.
Según los conocedores sobre el tema, esta metodología proporciona un sistema integral para planear, ejecutar y evaluar el desempeño de los empleados en situaciones cruciales; lo ideal es aplicarlo en todos los aspectos de la vida, con lo cual se obtendrá un mejor desempeño al aprovechar mejor el potencial, la generación de un servicio sobresaliente, estimular la creatividad, fomentar mejores relaciones humanas y en general el ahorro de importantes sumas de dinero.
