General Motors rompió el acuerdo que mantenía en los últimos años con el golfista Tiger Woods, y que permitía, se supone que además cobrando un buen dinero, usar automóviles de las marcas de GM.
La tormenta provocada por las sucesivas infidelidades del deportista se desató la noche del pasado 27 de noviembre, cuando su imponente todoterreno terminó estrellado contra un árbol.
El auto en cuestión era un Cadillac Escalade, un modelo muy del gusto de los famosos en EE UU y que Woods utilizaba en virtud del acuerdo con GM.
Solo Nike y EA siguen fieles
La ruptura con GM viene a sumarse a las retiradas ya anunciadas por el gigante de las telecomunicaciones AT&T y por la consultora Accenture, que han decidido no seguir asociadas a la imagen de Woods.
Otras compañías (caso de Tag Heuer y Gillete) han optado por una política de perfil muy bajo y solo Nike, su principal patrocinador, y EA Electronics (dedicada a la electrónica y videojuegos) mantienen su apoyo incondicional.
En todo caso, nada que no pueda soportar la economía de Woods, incluso cuando su todavía mujer declaró que calcula levantarle unos 300 millones de euros.
El deportista ganó más de 100 millones de dólares solo en el último ejercicio, y acumula premios por valor de más de 900 millones en 13 años de profesional de los palos.
