Juanita Villatoro es una de las tantas mujeres hondureñas que han padecido cáncer. Como sobreviviente de esta terrible enfermedad se ha convertido en la voz victoriosa de una mujer luchadora.
El inicio de la batalla
Cuando tenía 53 años descubrió que tenía una pelotita dura en su pezón derecho, en ese instante el pánico se apoderó de ella, no quería que nadie se enterara de lo que le estaba pasando, ante la sospecha de que podía ser cáncer.
En un momento dado su esposo descubrió lo que ella había callado, y después de una mamografía, un ultrasonido y una biopsia, los resultados dieron positivo, Juanita tenía cáncer. Luego de momentos de zozobra, el dolor se apoderó de ella, su esposo y sus hijas; y, como sacando fuerzas de flaqueza, Juanita expresó "no más lágrimas, no quiero desde este momento que nadie vuelva a llorar, quiero que actuemos".
Consciente de la enfermedad que tenía, nunca perdió la esperanza de recuperarse, porque a pesar del dolor que sentían ella y su familia, sabía que Dios no la desampararía jamás. El tratamiento lo inició en el hospital San Felipe, con seis quimioterapias. Después fue remitida al Centro de Cáncer Emma Romero de Callejas, donde le informaron que sería sometida a otro tratamiento de 25 radioterapias; ella en ese momento pensó que no iba a sobrevivir a ese tratamiento, por la experiencia que había vivido con las quimioterapias.
Para su sorpresa no le pasó absolutamente nada, ni malestares ni otros efectos. Fueron aproximadamente ocho meses de tratamiento, desde que descubrió que tenía cáncer ella no le dio tregua a esta enfermedad, porque, como expresó Juanita, "el cáncer no espera, entre más pronto se trata, mejores son los resultados".
Ante esta gran prueba que tuvo que afrontar, esta digna sobreviviente de cáncer nunca le reclamó a Dios porque estaba consciente de que ella descuidó su salud, ya que nunca se hizo una mamografía; pagaba por cualquier cosa menos por algo que era más importante, su salud.
Después de cinco años, Juanita Villatoro luce y está saludable, y a pesar de que sus chequeos médicos y tratamiento todavía continúan para estar completamente seguros de que ella está libre del cáncer, su fe en Dios le da la certeza de que ella está sana. Así como ella, hay muchas mujeres que ven de lejos la posibilidad de padecer cáncer, esta enfermedad no ve de lejos a nadie, y ante esta constante, hacerse un autoexamen y la mamografía no es botar el dinero, es cuidar su salud.
