Muchos padres se quejan porque su hijo no quiere dejar el pañal, lo cierto de todo es que al igual que aprender a comer y caminar, el control de esfínteres es un proceso que requiere paciencia, ya que sucede de forma paulatina y lenta.
“Al fijar como ‘normal’ la edad de dos años para el control de esfínteres nos hemos creado un problema y sobre todo se lo hemos creado a nuestros hijos”, apuntó Carolina Caballero, psicóloga.
¿En qué momento lo hacen?
“Después del año y medio, algunos bebés pueden empezar a darse cuenta cuando tienen sucio el pañal, e incluso a saber cuándo lo están haciendo. Este es un proceso lento que puede llevar alrededor de dos años más, hasta llegar al control de esfínteres”, explicó la psicóloga.
No hay una edad fija para que los niños controlen sus enfínteres, cada uno es diferente, y, según Caballero, esta etapa es un espacio donde ellos tienen el poder de decidir, en este caso los padres no pueden ordenar, ni forzar ni apurar las cosas, “porque cada niño lo hace cuando quiere”.
Con permiso de retroceder
Cuando un niño ya aprendió a controlar sus enfínteres no hay vuelta de hoja, pero mientras está en el proceso de aprendizaje pueden haber avances y retrocesos.
Muchos padres se preocupan porque su hijo controló esfínteres durante un tiempo y después retrocedió, pero “no se puede hablar de regresión en un niño de 2 o 3 años, porque no se puede regresionar a un lugar del que nunca se ha salido”. Muchos niños controlan esfínteres durante el día, pero pueden pasar muchos meses para que lo hagan por la noche.
Lo que sí deben hacer los padres es hacerle saber al niño lo que esperan de él y qué está ocurriendo. Los padres deben estar conscientes y recordar que no hay nada que el niño pueda hacer para controlarlo, y que no depende de que se acuerde, es cuestión de madurez en el infante, por lo que “humillarlo o pretender acelerar el proceso es tan ridículo e infructuoso como gritarle a una oruga pretendiendo que se convierta en mariposa”, dijo la psicóloga.
¿Qué deben hacer los padres?
1- Motivación. Incentive a su niño a usar su orinal siempre que tenga ganas de hacerlo, pero asegúrese que sepa también que se lo puede pedir a usted, y que lo llevará al baño cuando quiera.
2- Dele tiempo. Permítale que de vez en cuando circule por la casa sin pañales y mantenga su orinal a la mano. Cuanto más tiempo lo deje sin pañal, más rápido aprenderá, “aunque tiene que estar dispuesta a limpiar algunos charquitos”.
3- Paciencia. Es importante que los padres sean pacientes, porque este proceso no se da de la noche a la mañana. Otro aspecto importante para no causar traumas en el niño es evitar los regaños.
"Como todo proceso, el control de esfínteres no es algo lineal, sino que habrá muchos avances y retrocesos. Esto es parte de lo esperado, y lo más importante es que nuestros hijos sepan que los acompañamos en este proceso y los esperaremos todo lo que haga falta”, aconsejó la psicóloga.
