Tras el terremoto, los muertos en Haití están siendo enterrados apresuradamente en fosas comunes por temor de que propaguen enfermedades.
Hasta ahora, los cálculos del número de muertos por el desastre varían entre los 50,000 hasta los 200,000.
Los informes hablan de cadáveres abandonados en las calles, atrapados bajo los escombros o arrojados en fosas comunes.
La gente está tratando de deshacerse de los muertos por el temor a un brote de infecciones, pero esta creencia, afirman los expertos, está equivocada.
"Existe este mito de que hay que librarse de los cadáveres lo más pronto posible, y esto ha conducido a que los cuerpos sean arrojados en fosas sin haberlos identificado", dijo en una entrevista a la BBC Mundo Nicholas Young, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Británica y miembro del consejo de administración del Comité de Emergencias por Desastres.
"Con esto es imposible que los parientes puedan tener un duelo. También es imposible saber cuántas personas murieron y es imposible que los familiares puedan identificar a sus muertos. Todo esto es una verdadera lástima". "El riesgo de enfermedades es extremadamente mínimo, a menos que la enfermedad ya esté en la población. Así que es un error y una pérdida de recursos".
Manual de la OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido pautas para el manejo de cadáveres en una situación de desastre, un "manual" para los trabajadores de ayuda.
Esta guía ha sido compilada después de las experiencias vividas en varios desastres -el tsunami en Asia, en el 2004, las inundaciones en Haití en ese mismo año, los huracanes Katrina y Stan y los terremotos de Pakistán e India- en donde quedó de manifiesto la falta de asesoramiento sobre qué hacer y cómo hacerlo. El manual está basado en las investigaciones de Oliver Morgan, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien encontró que los cadáveres en desastres naturales no son un riesgo de salud pública.
"No hay evidencia de que después de un desastre los cadáveres sean un riesgo de epidemias", expresó el investigador, quien ha trabajado con grupos de ayuda como Oxfam y Médicos sin Fronteras en América Latina, India, África y los Balcanes. Según la publicación de la BBC Mundo, el problema en Haití es que hasta ahora no ha habido nadie que imponga un control en el manejo de cadáveres.
