En la actualidad, cerca de 650 millones de personas, es decir el 10 por ciento de la población mundial, padece alguna discapacidad, ya sea física o mental. Padecer una discapacidad no es un obstáculo para las personas que tiene limitaciones físicas o psíquicas, estas pueden realizar la mayoría de las actividades que toda persona normal realiza.
El acceso al mundo laboral es una de las principales vías de integración para todos los colectivos, pero en pleno siglo XXI, todavía hay demasiados prejuicios y este hecho sin duda pesa mucho a la hora de facilitar el acceso a un trabajo remunerado.
Igualdad laboral
Las personas en situación de discapacidad deben realizar y superar, para ser admitidas, las mismas pruebas de selección que se les aplican al resto de los candidatos y su permanencia en el empleo dependerá de su desempeño.
Una persona con capacidades especiales debe preparase académica y profesionalmente igual que cualquier otro trabajador para ingresar al mercado laboral.
Además, la vinculación de una persona con discapacidad se debe realizar igual que la de cualquier otro trabajador, si no rinde se puede prescindir de sus servicios. No se trata de ofrecer puestos de trabajo por lástima o caridad. Cuando se efectúa un proceso de selección se busca en los candidatos valores como:
• Responsabilidad
• Persistencia
• Afán de logro
• Superación
Es importante motivar las competencias laborales de las personas con discapacidad, algunas de ellas creen que no pueden trabajar por causa de su situación y no se forman o intentan tener alguna actividad.
