Honduras
En medio de la tempestad vio por primera vez la luz la pequeña Lucrecia.
Literalmente sin nada, la pequeña llegó a este mundo en una patrulla de la policÃa.
Y cuando en brazos de su madre Karen Iveth Acosta debÃa salir del hospital Materno Infantil, no tenÃa ni una frazada con que pudiera cobijar su cuerpecito.
Ahora la pequeña es, junto a su madre y su padre Rommel Matute, un miembro de las 10 familias damnificadas que se encuentran desde hace casi una semana en la escuela 14 de Junio del barrio El Bosque, después de que las lluvias los dejaron en la calle.
Regalo divino
Su nacimiento fue inesperado, pero llegó en el momento justo para endulzar el trago amargo que están pasando sus padres.
Faltaban tan solo dos semanas para su nacimiento, pero la angustia de su progenitora al saber que tenÃa que desalojar su humilde casa hizo que se adelantara el parto.
Esta hermosa bebé de siete libras y tez canela duerme plácidamente en brazos de su madre, sin percatarse de lo que ocurre a su alrededor.
Envuelta con la misma frazada que le obsequió un persona de buen corazón para que pudiese salir del hospital, Lucrecia, que hace mérito a su nombre, ya que en latÃn significa iluminada o afortunada, se alimenta del pecho de su madre, quien hasta el momento no ha podido comer adecuadamente.
Los hermanitos de Lucrecia y sus padres se encuentran en las mismas condiciones, llevan puesta la misma ropa desde el dÃa en que tuvieron que abandonar su casita de madera.
Con la mirada triste, Karen cuenta cómo el parto se le adelantó a causa de la angustia de tener que dejar sus pertenencias y el temor de perder la vida a causa de un derrumbe.
La mañana del sábado, Karen se encontraba en su humilde casa de madera ubicada en los altos del barrio El Edén, junto con sus tres pequeños, cuando escuchó que tenÃa que salirse de su vivienda inmediatamente esto provocó que los dolores de parto se adelantaran.
A pesar del dolor, logró salir con los tres niños a buscar ayuda a la posta policial; una patrulla le auxilió, pero antes de llegar al Materno Infantil se produjo el nacimiento de este angelito.
Hasta este momento, sus primeros cuatro dÃas de vida los ha pasado en un albergue, rodeada de personas desconocidas; con lo único que cuenta es con el amor de su familia, y tiene muchas necesidades que sus padres no pueden suplir.
La pertinaz lluvia ha derrumbado su humilde choza y esta familia no pudo rescatar nada, no tiene ni siquiera un lugar a donde ir después de que pase todo esto.
El padre de Lucrecia, igual que muchos padres de familia, se encuentra sin empleo; justo en el momento en que desalojaron a su familia, él estaba en busca de trabajo.
La pequeña duerme en una colchoneta ubicada en el suelo junto a su madre, en un aula de la escuela 14 de Junio del barrio El Bosque, bajo el mismo techo donde se encuentran alojadas diez familias más.
La naturaleza le ha robado todo lo material, pero no le pudo robar la vida.
Varias personas de buen corazón se han acercado al lugar para contribuir con algo de ropa y comida para la pequeña Lucrecia y su familia, una de ellas es la esposa del alcalde capitalino, Lucrecia de álvarez, en cuyo honor piensan bautizar a su hija con ese nombre.
En medio del dolor, Lucrecia se ha convertido en un rayo de esperanza.