Honduras
En medio de la alegría de tener una nueva hija, la enfermedad le tomó por sorpresa. María Justina Meza, una humilde campesina de 36 años, originaria de Azacualpa, Intibucá, nunca imaginó que estaría postrada en una cama, lejos de su casa y de sus seres queridos.
Sin poder moverse y sin lucidez de lo que pasa a su alrededor.
Desde hace casi un mes María se encuentra en un estado delicado en la cama 1 de la sala de mujeres, en el área de Neurocirugía del hospital Escuela.
Con lágrimas en su rostro, Martín González, esposo de María, quien es su compañera de hogar desde hace 12 años, cuenta cómo ella se enfermó de repente.
“Mi esposa estaba en la cocina de la casa y me dijo que sentía un fuerte dolor en la cabeza que nunca lo había tenido antes, yo le dije que se tomara un medicamento y mi sorpresa es que cuando voy saliendo veo que se desmaya”, cuenta con lágrimas en los ojos.
Sin esperar mucho la llevó al hospital más cercano donde los médicos le dijeron que el estado en que se encontraba era muy delicado y que era necesario que la trasladara a la capital para ingresarla al hospital Escuela.
El diagnóstico que los médicos le han dado a Martín, es que su esposa presenta una aneurisma cerebral y para poder localizar con exactitud el sangrado, tienen que practicarle un examen del cerebro, que solo lo hacen en un hospital privado, donde tiene un costo de 50 mil lempiras.
Al presentar una constancia que es remitida por el Escuela, le darían un descuento y quedaría en 22 mil lempiras, cantidad que para Martín es imposible conseguir.
Martín apenas gana 60 lempiras diarios por cultivar verduras y con ese dinero debe mantener a siete hijos, entre ellos una bebé de dos meses.
Aparte, los medicamentos tienen un costo de 500 lempiras cada caja y solo le duran dos semanas.
Pero no todo es negro, en medio de su situación, la Fundación Abrigo les ha abierto las puertas, dándoles techo y comida a él y su padre, quien le ayuda a cuidar a su esposa.
Los niños los dejó al cuidado de una cuñada y no los ha visto desde hace casi un mes que tiene de estar en la capital. Martín hace un angustioso llamado a aquellas personas de buen corazón que quieran ayudar para poder pagar el examen de su esposa.