Honduras
María de la Paz Irías se siente confundida porque diariamente escucha por las noticias hablar de una famosa recesión económica.
Aunque no alcanza a comprender a ciencia cierta este fenómeno financiero, está segura de que traerá repercusiones para su familia.
Lo primero que se cruza por la mente de esta humilde capitalina, que vive en la colonia Nueva Australia, es que el término puede estar asociado al dinero, desempleo y a tiempos difíciles que hay que enfrentar.
Pero Irías no es la única de los 1.2 millones de habitantes del Distrito Central que muestran incertidumbre frente a lo que a nivel mundial se conoce como recesión económica y las posibles consecuencias que dejará en la capital.
Para despejar esta duda, Bautista, presidente del Colegio de Economista habla así:
“Es una caída en la rama de producción, empleo, comercio y todas las actividades económicas en general. De acuerdo con las medidas que tomen a nivel de gobierno, empresarial y ciudadanía, tiende a ser pasajera.
Durante este tiempo difícil debe haber un control en el manejo de los recursos con los que se disponen”, detalló Guillermo Matamoros, presidente de la Asociación de Maquiladores de Honduras (AMH).
A partir del concepto, los expertos recomiendan a los capitalinos ser mejores administradores de sus bienes y decir no a la adquisición de cosas suntuarias o innecesarias.
No obstante, la propuesta no es dejar de consumir o comprar, sino hacerlo con moderación.
“Lo importante en esta crisis que se avecina es no caer en el pánico de no consumir, sino hacerlo prudentemente, ya que si las personas no compran, no habrá entradas frescas de dinero y por ende se paralizaría la oferta y la demanda.
Eso si sería peligroso”, explica Cándido Amaya, asesor en materia económica de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT).
Año difícil
Las aproximadamente 2,600 microempresas de diversos rubros -talabartería, artesanías, productos comestibles, salones de belleza y servicios, entre otras-, afiliadas a la CCIT, están siendo desde ya capacitadas en el manejo de sus recursos a fin de evitar una repercusión mayor en sus finanzas.
Para el caso, Delmy Montoya, propietaria de la repostería “Manantial”, se ha visto obligada a recortar los fondos destinados para la adquisición de insumos, mano de obra y a disminuir a como de lugar el consumo en los servicios públicos.
Las autoridades de la CCIT aseguran que, pese al impacto, todas las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) saldrán avantes.
Las recomendaciones
La clave para enfrentar la crisis económica que sin duda marcará un año difícil para los capitalinos es el ahorro monetario.
La medida no solo se aplica a pequeños negocios, sino a la persona natural. Un trabajador que mensualmente percibe 5,500 lempiras, perfectamente puede ahorrar entre 200 y 500 lempiras, a fin de ir creando un fondo para eventualidades.
Mario D’celles, párroco de la Catedral Metropolitana, es del criterio que no hay que sentirse atemorizado ante una crisis, ni perder la razón.
“Esto debe servirnos como lección para aprender a ahorrar y no malgastar. Aprender a sacrificarse, eso debe entrar en la educación y no obedecer a nuestros caprichos.
Toda crisis económica afecta y por eso hay que controlar nuestros gastos”, insistió el presbítero.
Los expertos recomiendan guardar al menos el 10 por ciento del salario o ingresos que percibe un capitalino para contar con un respaldo en caso de austeridad.
“Capitalinos siempre han vivido en crisis”: Cándido Amaya
Cándido Amaya, actual asesor de la CCIT, destaca que no solo los capitalinos, sino que a todos los hondureños les ha tocado vivir en medio de una crisis interminable, por consiguiente, no se debería alarmar aún más a la población con esta recesión económica.
“No debemos restringuirnos al extremo de crear un debilitamiento de la economía, pues el libre mercado funcionan en base a la demanda”, reiteró.
Actualmente, la crisis está siendo abordada desde diferentes ópticas. Los gobiernos de los países más afectados han salido en defensa de los sectores más productivos, estableciendo programas de apoyo financieros.
El mismo Estados Unidos -donde está el meollo de la crisis- Japón, Australia, la Unión Europea y otros países han anunciado medidas para fortalecer sus economías y evitar caer en un estado depresivo.
