Honduras
Es una jovencita de 16 años, escondida en un diminuto cuerpecito. Su nombre es Griselda Marleny Montoya, residente en la colonia Monterrey.
La niña recibió el desprecio de su padre luego de que fue informado que su primogénita había nacido con un problema de salud.
La misma niña que con sus vivaces ojos negros expresa lo que con su boca no puede pronunciar.
Y es apenas con gemidos puede solicitar alimentos o el auxilio de sus parientes en caso de una enfermedad.
La parálisis cerebral infantil que sufrió al momento de nacer le arrebató hasta el movimiento de manos y piernas.
La fragilidad en sus extremidades le han impedido caminar, jugar o moverse de un lado a otro.
Para ella tampoco han existido las fiestas de cumpleaños, ni ha podido estrenar un par de zapatos.
El poder elegir el color de sus ropas o pedir su comida preferida, al igual, no ha formado parte de sus caprichos infantiles.
No posee un cuarto propio, ni es propietaria de una cuna en donde descansar, pues la cama en donde duerme pertenece a uno de sus primos.
La casa en donde reside es una antigua pieza de ladrillo, sin piso de cemento y con las habitaciones separadas por paredes de madera.
Tratamiento
Griselda nació el 5 de septiembre de 1991 y para ese momento su madre aún desconocía el sacrificio que le tocaría enfrentar al lado de su primera hija.
“Los médicos me dijeron que la cuidara, pero que no me daban esperanzas de vida porque no se podía dar el tiempo que viviría”, dijo Maribel Montoya.
La patología que padece en varias ocasiones la ha obligado a visitar los hospitales, ya que también ha sido víctima de crisis respiratorias y problemas en la piel.
En su casa ha convivido con cuatro hermanos y pese a que es la hija mayor nunca pudo cargar a ninguno.
Para algunos, la vida de la adolescente ha sido un milagro pues a pesar que ha vivido en medio de limitaciones económicas no se rinde.
En un principio recibía terapias en la Teletón, pero nunca logró avances significativos por lo que en la actualidad recibe los cuidados en su hogar, según su madre.
Amiga inseparable
La adolescente solo cuenta con una amiga inseparable, su abuela Julia Rodríguez, para quien representa más que una bendición.
“Mi nieta nunca ha representado una cruz para mí, pues ha sido un regalo y una bendición que Dios me mandó”, dijo la anciana.
Y es que desde que nació Griselda doña Julia se ha dedicado al cien por ciento al cuidado de la niña, mientras su hija Maribel sale a la calle a vender condimentos.
Con la ganancia de la venta de especias, curry, saboriana, canela y achiote que hace a diario, Maribel compra el alimento para sus cinco hijos; incluida Griselda, a quien debe prepararle algo especial.
Las necesidades básicas de Griselda son de alimentos, como jugos, comida para bebé, pañales, ropa y cremas para la piel (vaselina).
Parálisis cerebral infantil
La parálisis cerebral es una alteración en un cerebro en desarrollo.
No se trata de una única enfermedad, sino de un grupo de condiciones que provocan un mal funcionamiento de las vías motoras.
Las causas son múltiples, en recién nacidos pueden ser malformaciones, lesiones cerebrales que ocurren durante la vida fetal por infección o falta de oxígeno, y problemas en el parto.
También pueden presentarla los prematuros muy pequeños que han tenido complicaciones en los primeros meses de vida.
La parálisis cerebral se clasifica según las extremidades a las que afecta.
Por ejemplo, cuando se trata de ambos brazos y piernas se conoce como cuadriplejía.
Los niños con parálisis cerebral pueden tener también problemas de retraso mental.
Este retraso puede ser más o menos importante según la localización y el grado de la afectación cerebral.
A veces pueden tener convulsiones y problemas de lenguaje y del habla, oculares y de la audición.