Honduras
¡No sé qué voy a hacer, el lunes (hoy) me quedo sin trabajo y con tres hijos que mantener!
La aflicción de Hilda López no era para menos. El legendario restaurante Mediterráneo, que por años fue una fuente de empleo para miles de capitalinos, cierra sus puertas al público.
La falta de capacidad económica para cubrir el ajuste al nuevo salario mínimo es el detonante que hizo pasar a la historia a este ícono del arte culinario, ubicado en el centro de la capital.
La tristeza de Hilda era apenas una milésima de lo que sentía María Elena de Dicoulis, propietaria de este negocio.
La conmoción que sentía al verse obligada a clausurar definitivamente su restaurante se reflejó de inmediato y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
Las consecuencias
El reciente aumento al salario mínimo ha traído serias consecuencias. La más fuerte, quizá, ha sido el despido de cientos de capitalinos. Además del cierre de varios negocios.
La economía de los micro y medianos empresarios, dueños de restaurantes que han funcionado por décadas en el casco histórico de la ciudad, se ha visto severamente afectada.
El cierre del restaurante de comida griega y hondureña Mediterráneo, que durante 37 años ofreció al pueblo capitalino y a turistas deliciosos platillos, es la más reciente prueba de ello.
El pasado sábado fue el último día que este abrió sus puertas al público.
Dicoulis se preguntó una y otra vez cómo una decisión errónea del gobierno vino a afectar en forma directa su pequeña empresa.
“Realmente hasta diciembre estábamos bien, decidí intentarlo y seguir operando, a ver si podía funcionar. Ya a inicios de este año las cosas empeoraron y no tenemos como pagarles el salario mínimo.
Las empleadas están muy afectadas porque somos un equipo y se han quedado sin empleo”, expresó.
Empero, no solo este emblemático restaurante que desafiaba el tiempo se rindió.
El famoso restaurante Duncan Mayan ha comenzado a realizar corte de personal por la misma situación.
René Zelaya, administrador del insigne lugar, asegura que la decisión del presidente Manuel Zelaya de incrementarar a 5,500 lempiras el salario mínimo ha roto sus esquemas presupuestarios.
“El aumento al salario mínimo ha afectado los negocios que tienen que pagar varios sueldos, especialmente a la micro y a la mediana empresa, nosotros somos uno de ellos. Recortamos personal, ahora tenemos solo 14, dejamos a un lado tres personas”, indicó.
El despido de empleados solo es una de las tantas medidas a tomar en el Duncan Mayan. Ante lo oneroso que resulta el alquiler del local, los propietarios del negocio han decidido cambiarse a una zona más económica.
Después de funcionar por años en el centro de la capital, a partir de mayo próximo se traslada a un nuevo local, ubicado a tres cuadras hacía arriba de su antigua ubicación.
Zelaya manifestó que hasta el momento el propietario no ha pensado en el cierre del negocio.
Olvidados
Los encargados de estos dos negocios concuerdan que las autoridades de Turismo y de la Alcaldía Municipal les han tenido en total abandono.
La promoción de este tipo de lugares insignes del casco histórico no se da, según ellos, desde hace varios años.
La misma experiencia la viven muchos comercios del centro de la capital. Varios locales han sido puestos en alquiler.