Honduras
Las filas parece interminables a primeras horas del día y los daños en los automotores ya comienzan a ser cuantiosos.
Esta es la triste realidad que se está viviendo, desde hace unos seis meses, en el sector de Jardines de Loarque, donde al menos una decena de enormes agujeros han aparecido en la calle principal que conecta con el anillo periférico.
Estos agujeros se han convertido en el principal dolor de cabeza de los vecinos, ya que todos los conductores se ven obligados a aminorar la velocidad para evitar daños en el vehículo.
En cuestión de minutos, la fila de carros es interminable, obligando a los conductores a buscar atajos o rutas alternas por las polvorientas calles de Jardines de Loarque.
“Nuestros hijos están enfermos, las nubes de polvo nos están matando”, dijo una señora de la tercera edad que se quejaba con el guardia por haber subido la tranca de seguridad para permitir el tráfico liviano y pesado.
La calle presenta al menos una decena de agujeros. Meses atrás, un tramo cercano fue reparado por las autoridades municipales, sin embargo, el excesivo tráfico hizo que la capa asfáltica cediera.
Y es que por esta zona, que conecta con el anillo periférico, transitan vehículos de vecinos de Loarque, Río Grande y Satélite.
Además, ahora centenares de conductores que vienen de colonias ubicadas en la carretera al sur también entran a Loarque para intentar avanzar en el anillo periférico, ya que esta vía siempre está congestionada porque ni la Alcaldía ni Soptravi ni el Fondo Vial han mostrado interés en buscar solución a los tres embudos que se forman, el primero por la zona de UTH, el segundo en la bahía frente al mercado mayoreo de Villanueva y el tercero bajo los dos puentes peatonales del Hato de Enmedio.
Debido a que ya no soportan la situación que se vive en Jardines de Loarque, los vecinos decidieron esta misma semana que si no hay respuesta de la Alcaldía, van a bautizar cada bache con el nombre del alcalde y de cada uno de los regidores de la Municipalidad.
Asimismo, exigirán que se sancione a la empresa que instaló fibra óptica, ya que rompió la calle justo en el acceso al anillo y nunca la reparó.