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El doctor Cleaves, un ángel en el Materno Infantil

Un pediatra jubilado, cuya única dedicación son los niños, lleva más de 30 años devolviendo la salud a los más pobres. El galeno ha realizado varios proyectos en favor de la medicina
20.04.09 - Actualizado: 20.04.09 07:09pm - Lourdes Barahona: lourdes.barahona@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Las arrugas de sus manos, fieles testigos del milagro de la vida, le han devuelto la salud a miles de niños.

La medicina no es una carrera universitaria para el doctor Francisco Cleaves, sino una pasión que lo mantiene vivo.

Su edad ni importa, aunque según quienes lo conocen, está más allá de las seis décadas.

Lo que sí importa es que este pediatra jubilado atiende a diario a decenas de niños en el hospital Escuela.

Sampedrano de nacimiento, pero capitalino de corazón,

Cleaves es un digno ejemplo de vocación, entrega y humildad, un hondureño que ha cumplido religiosamente el juramento hipocrático de devolverle la salud a quienes lo necesitan.

Un ejemplo a seguir

Y es que con su dedicación a favor de los indefensos, el doctor Cleaves se ha ganado la admiración de quienes le rodean. Su actitud positiva y dinámica no tiene nada que envidiarle a cualquier joven, el contrario, deja avergonzados a muchos que según él, buscan en la carrera de medicina únicamente un medio lucrativo.

Este galeno se ha ganado aún más el respeto desde hace tres años, fecha en que se jubiló y decidió voluntariamente seguir sirviendo a la población infantil.

"Más que una profesión ya es parte de mi vida, como aprendí un día "un jubilado muere pronto". Si uno se aísla deja de mantener fresca la mente", manifestó.

Dar consulta diariamente y brindar una cura a sus pequeños pacientes, para él es mucho más satisfactorio que un salario mensual.

El doctor Cleaves, siendo un joven de 16 años, decidió firmemente estudiar una carrera que le permitiera ayudar al prójimo, es así que en 1958 egresa de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras como médico general.

El amor por los niños le llevó en 1960 a estudiar a Uruguay en donde se especializó en Pediatría y Electroencefalografía. Después de once años, el galeno regresó a Honduras y dirigió durante varias décadas el Departamento de Pediatría del Hospital Materno Infantil.

Los logros en su carrera le han convertido en un gran mentor para los jóvenes médicos, aunque en ciertas ocasiones este pediatra asegura que es un poco duro al enseñar. "Me gusta servir de ayuda a los jóvenes que se están formando, aunque reconozco que a veces soy rígido y muy estricto, pero tengo la seguridad que el futuro de Honduras son los niños y los jóvenes", aseveró.

Propulsor

El personal médico que rodea a este apasionado pediatra, asegura que ha dejado huellas bien marcadas en el hospital.

Octavio Alvarenga, sub director del hospital Escuela, quien es uno de sus admiradores, cataloga al doctor Cleaves como "El evangelio de la medicina", ya que él trata de utilizar los más mínimos recursos para curar a sus pacientes.

"Él es un digno ejemplo a seguir indiscutiblemente. Es uno de los primeros maestros en realizar electroencefalogramas. La vocación que él tiene es admirable", expresó Alvarenga.

Uno de los grandes logros de este honorable galeno fue convertirse en el propulsor de la residencia para los médicos. Francisco Cleaves asegura que "después de venir de Uruguay presentó el proyecto de la residencia pero que fue un fracaso, pero ésta al fin fue aprobada, después del gobierno del general López Arellano. El programa de residencia inició con once plazas", recordó.

Y es que en su hoja de vida se ve reflejada la basta experiencia y el desinteresado amor por el prójimo.

Otro de sus logros y de los que está orgulloso es que cuando en sus funciones como director, se presentaron más de 800 casos de dengue y pacientes infectados con cólera y no se registraron pérdidas humanas.

En 1960, Francisco Cleaves al llegar a Honduras se convirtió en el primer médico con la especialidad en Electroencefalografía, la cual le ha servido para ayudar a cientos de pacientes.

Como todo profesional de la medicina, este médico de vocación tiene un sin fin de anécdotas que han marcado su vida. Una de ellas, que asegura nunca olvidará, fue observar cómo una de sus colegas al carecer de una incubadora para un recién nacido, lo tomó en sus brazos y lo colocó bajo su camisa para darle calor en su pecho.

"Como médico y como persona en ese momento aprendí mucho, ella lo tuvo por varias horas de esa manera, ahí aprendí una gran lección", manifestó con una gran sonrisa.

Vocación

Con sus más de 60 años, este mentor de la medicina con mucha convicción asegura que no se arrepiente de haber elegido esa carrera, aunque como todo médico ha tenido la experiencia de ver morir a más de un paciente.

Hoy en día se dedica por completo a dar consulta externa de menores en un cubículo del área de Pediatría en el hospital Materno Infantil, desde las 9:00 AM, asimismo atiende en el área de emergencia.

Lo que sí lamenta es que parte de la generación actual ha perdido la verdadera vocación que debe caracterizar a los médicos.

Un reflejo de ello son las huelgas que hacen que muchos médicos abandonen sus puestos, mientras él sigue atendiendo a sus pacientes.

Pero no solo la medicina llena su vida, Cleaves es amante de la lectura, siempre se hace acompañar de un buen libro, es fanático del fútbol "soy cien por ciento motagüense de corazón".

También se dedica a pasar un tiempo de calidad con su familia y aunque ninguno de sus seis hijos haya seguido sus pasos, está seguro que siempre los va apoyar.

"Estoy plenamente convencido que a mis hijos les he transmitido valores morales", manifestó.

El trato humano hacia los niños y las personas, su actitud y vocación durante su carrera, se han convertido en su mejor carta de presentación. Con este currículo que es inherente a cada paso que da, el doctor Cleave es un ser humano ejemplar con una carrera que tiene un solo fin y que el cumple a cabalidad: salvar vidas.

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La dedicación y paciencia al atender a los niños están entre las cualidades que más halagan a quienes lo buscan en la sala de Pediatría.
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